El Papa llama a «convertir el sufrimiento» en «grito de amor a Dios y de misericordia hacia el prójimo» - Alfa y Omega

El Papa llama a «convertir el sufrimiento» en «grito de amor a Dios y de misericordia hacia el prójimo»

En su encuentro con la Iglesia del Líbano, ha denunciado la traición de «organizaciones que especulan sin escrúpulos con la desesperación de quien no tiene alternativa» y ha pedido que «quien llame a nuestra puerta no se sienta rechazado»

José Calderero de Aldecoa
El Papa durante su intervención.
El Papa durante su intervención. Foto: Vatican Media.

En la segunda etapa de su viaje, el Papa ha llamado a la Iglesia libanesa a comprometerse para «que nadie tenga que huir de su país debido a conflictos absurdos y despiadados». Asimismo, ha pedido que «quien llame a nuestra puerta no se sienta rechazado sino acogido». Unas palabras de León XIV que ha pronunciado después de ensalzar uno de los testimonios que se han escuchado en el acto antes de la intervención del Pontífice. En la intervención previa una filipina que trabaja en el servicio doméstico, y que también es voluntaria en su iglesia, ha relatado la historia de una pareja de sudaneses que tuvieron que andar durante tres días después de que ella hubiera dado a luz a su segunda hija.

En este sentido, ha rememorado a su antecesor, el Papa Francisco, que «nos recordó varias veces que ante dramas semejantes no podemos permanecer indiferentes. Su dolor nos concierte y nos interpela», ha subrayado el Santo Padre, que también ha ensalzado el testimonio de la hermana Dima. Esta religiosa, a pesar de la guerra, decidió no abandonar su puesto y mantuvo la escuela abierta para los refugiados. Allí «no solo ofrece ayuda material», ha destacado, sino también se enseña a «compartir el pan» o «a servir a pesar del cansancio».

El Santo Padre a su llegada al santuario. Foto: Vatican Media.

Un grito de amor

Según el Pontífice, estos testimonios encarnan las palabras que Benedicto XVI pronunció al visitar Líbano, en las que habló del poder unificador del amor incluso en los momentos de prueba. El Papa alemán pidió «saber convertir nuestro sufrimiento en grito de amor a Dios y de misericordia para con el prójimo». Es el «único modo», según León XIV, «para no sentirnos aplastados por la injusticia y la opresión, incluso cuando nos traicionan personas y organizaciones que especulan sin escrúpulos con la desesperación de quien no tiene alternativas. Solo así podremos volver a esperar en el mañana, a pesar de la dureza de un presente difícil de afrontar».

De igual modo, «si queremos construir la paz», ha planteado el Santo Padre, «anclémonos al cielo y, firmemente dirigidos hacia allí, amemos sin miedo a perder lo efímero y demos sin medida», ha recomendado el Papa ante las cerca de 4.000 personas —entre obispos, sacerdotes, consagrados y agentes de pastoral—, que se encontraban presentes en el santuario de Nuestra Señora del Líbano, en Harissa. «Nuestra oración —puente invisible que une los corazones— nos da la fuerza para seguir esperando y trabajando, incluso cuando a nuestro alrededor retumba el ruido de las armas».

Los jóvenes y la educación

Por último, León XIV ha hablado de la responsabilidad que tenemos todos hacia los jóvenes. «Es importante favorecer su presencia, también en las estructuras eclesiales, apreciando su aportación de novedad y dándoles espacio». Y es necesario —ha añadido—, «incluso entre los escombros de un mundo con dolorosos fracasos, ofrecerles perspectivas concretas y viables de renacimiento y crecimiento para el futuro».

Al final de su intervención, el Pontífice ha alabado el trabajo en el ámbito de la educación de la Iglesia libanesa y ha animado «a continuar con esta loable labor», pero siempre recordando «que nuestra primera escuela es la cruz y nuestro único maestro es Cristo».

Foto: Vatican Media.