El Papa León XIV «renueva la invitación» a rezar por la paz el sábado en la basílica de San Pedro
En Madrid, ese espíritu ha impregnado la Semana Santa. El cardenal Cobo ha convertido la paz en uno de los hilos conductores de sus homilías
El Papa León XIV ha pedido esta mañana, durante la Audiencia General, «a unirse a él en un momento de oración por la paz, que se celebrará en la basílica de San Pedro el sábado 11 de abril de 2026 a las 18:00 horas».
Así también lo ha indicado la Oficina de Prensa de la Santa Sede, tras el anuncio realizado por el Pontífice la mañana de Pascua durante su tradicional mensaje urbi et orbi: «¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón! Por eso, invito a todos a unirnos en la vigilia de oración por la paz que celebraremos aquí, en la basílica de San Pedro el próximo sábado 11 de abril».
El momento de oración, continúa el comunicado publicado este miércoles, será presidido por el Papa y estará abierto a «la participación de todos los fieles». El renovado llamamiento de esta mañana para unirse a la vigilia de oración se produjo tras la «satisfacción» y la «viva esperanza» expresadas por el Papa ante el anuncio de la tregua de dos semanas en Oriente Medio.
En Madrid, ese mismo espíritu ha impregnado la Semana Santa. El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, ha convertido la paz en uno de los hilos conductores de sus homilías a lo largo de todos los días grandes de la Semana Santa.

Desde el Domingo de Ramos, el cardenal planteó la paz no como un deseo piadoso, sino como una exigencia activa del seguimiento cristiano. «Jesús entra en Jerusalén desarmado», recordó. «No solo como un gesto humilde, sino como una propuesta para el mundo. Él inaugura un camino distinto: el de la paz que no se impone, sino que se construye; la paz que no nace del dominio, sino de la entrega». Y añadió con claridad: «No basta rezarla. No basta desearla. Hay que trabajarla».
En el Jueves Santo, la Eucaristía se convirtió en el marco desde el que el cardenal José Cobo llamó a «ser sembradores de paz». «Quien participa en la Eucaristía no puede alimentar divisiones, violencias o enfrentamientos», subrayó. «La mesa del Señor nos educa en la reconciliación». Alimentados por el mismo pan y lavados por el mismo amor —decía—, los cristianos salen al mundo «para sembrar la paz que nace del lavatorio».

El Viernes Santo, ante la cruz, el cardenal Cobo planteó una pregunta directa a los fieles: «¿Del lado de los que alimentan la violencia o del lado de los que construyen paz?». Y al venerar la cruz, invitó a pedir en silencio por los crucificados del mundo de hoy: «Que no nos acostumbremos al dolor de los inocentes. Que aprendamos a ponernos siempre del lado de las víctimas. Y que, con tu gracia, seamos en medio de nuestro mundo artesanos de paz».
Por último, en el Domingo de Resurrección, reflexionó sobre la naturaleza de la paz cristiana, citando expresamente al Papa León XIV: una paz «desarmada y desarmante», que «no es pasividad», sino «una fuerza transformadora». «Empieza en nuestras comunidades, cuando dialogamos. Empieza en nosotros, cuando perdonamos», afirmó el cardenal. Y concluyó mirando al mundo: «Si el mundo quiere ver al Resucitado, tendrá que verlo en nosotros siendo hombres y mujeres de paz».