El Papa hará historia en España con este discurso
Las palabras del Pontífice en el Congreso reafirmarán el reconocimiento del Vaticano hacia nuestro país. Será la primera vez en la historia que un Papa hable en el Congreso
La Conferencia Episcopal Española ha solicitado a las presidencias del Congreso y del Senado tener «una sesión conjunta con el Papa». Así lo ha anunciado la CEE a través de la red social X. La petición ha sido realizada «por indicación de la Santa Sede», se lee en el mensaje.
Según ha asegurado Europa Press, la cita tendrá lugar en las Cortes Generales el próximo 8 de junio. De confirmarse la cita -cuando se publique el programa oficial-, sería la primera vez que un Papa pronuncie un discurso ante las Cortes Generales (Congreso y Senado) de España en sesión conjunta.
Esto sitúa a nuestro país en una lista muy reducida de países donde un Pontífice intervendrá directamente ante representantes parlamentarios —algo que ya hicieron otros mandatarios internacionales—, pero no un Papa.
Además, el gesto reafirmaría el reconocimiento del Vaticano hacia España. Acciones de este tipo «sirven para mejorar o intensificar las relaciones con el Estado español y eso puede redundar en beneficio de toda la sociedad española», dijo el pasado jueves el secretario general de la CEE en la rueda de presa posterior a la reunión de la Comisión Permanente.
Al final, «el Papa es un jefe de Estado. Tiene un estatus en el orden internacional». De esta forma, «su visita estará sujeta a una serie de encuentros protocolarios, como con sus majestades los reyes y otras autoridades». Es en este marco donde se sitúa su previsible discurso en el congreso.
Debates abiertos
España es un Estado aconfesional, lo que significa que no tiene una religión oficial y que la Iglesia y el Estado están separados formalmente en la Constitución. Por ello, la intervención en el parlamento de un jefe de Estado extranjero como es el Papa destaca por su singularidad y también por el momento histórico y político que vive el país.
De esta forma, el discurso podría abrir debates interesantes como el papel de las confesiones religiosas en espacios públicos, y normalizarlas, o la interpretación de la aconfesionalidad frente a prácticas diplomáticas.
Por otro lado, el hecho de que la Santa Sede pidiera a la CEE intervenir ante los congresistas y senadores podría tener que ver con el papel clave de España para la Iglesia. De hecho, se trata de uno de los primeros países que va a visitar el Pontífice.
Asimismo, el país atraviesa un momento de polarización política y social en múltiples frentes (debates sobre migración, modelo educativo, relaciones con la UE, etc.). La intervención de León XIV, si se percibe desde la cultura del encuentro (como valor que ha enfatizado la Iglesia en documentos como Fratelli tutti), puede interpretarse como una invitación a buscar consensos y diálogo más allá de la confrontación partidista.
Por último, con una mirada más amplia, el acto del Papa puede tener un efecto directo en el debate social, especialmente en temas que la Iglesia considera importantes, como la familia o la migración, pone a España en el foco de la diplomacia vaticana y refuerza su posición como puente entre la Iglesia y Europa latinoamericana, mercados históricos y sociedad.