El Papa Francisco reaviva la estima de la Iglesia por el deporte. Y viceversa... Atletas del espíritu - Alfa y Omega

El Papa Francisco reaviva la estima de la Iglesia por el deporte. Y viceversa... Atletas del espíritu

La Iglesia no es ajena al mundo del deporte. Muchos Papas han ensalzado sus virtudes. Algunos incluso lo practicaban… Juan Pablo II lo consideraba «una ocasión idónea de diálogo y entendimiento entre los pueblos, para la construcción de la deseada civilización del amor». Ahora, la Iglesia tiene a un Papa muy aficionado al deporte. La relación es correspondida por los deportistas, que aprovechan cualquier excusa para cruzar unas palabras con el Papa Francisco. En este Año de la fe, los deportistas han tenido un día especial para ellos

José Calderero de Aldecoa
Participantes en los ‘100 metros de la fe’, el domingo.

El lunes, se celebró en el Vaticano el seminario Creyentes en el mundo del deporte, que analizó las relaciones entre deporte y fe, y en el que participaron distintos deportistas de élite. El seminario se celebró un día después de que, también en el Vaticano, tuvieran lugar los 100 metros de la fe. Esta prueba de atletismo organizada por el Consejo Pontifico de la Cultura, pretendía resaltar la importancia del deporte como bien cultural, educativo y espiritual y llamar la atención de los diversos componentes del mundo católico sobre el papel formativo que puede asumir el deporte en la catequesis cristiana. El Papa Francisco, gran aficionado al deporte, dedicó unas palabras durante el ángelus del domingo a los cerca de 5.000 jóvenes que participaron en la iniciativa. «¡Gracias!», les dijo, «porque vosotros nos recordáis que los creyentes son atletas del espíritu».

La relación entre fe y deporte es una constante de los últimos pontificados. En 1966, Pablo VI se preguntaba: «¿Existe verdaderamente un diálogo entre Iglesia y deporte? ¿Qué tiene que ver la religión con esto? ¿No es el deporte, por definición, extraño a la religión?». Él mismo se respondía: «Nosotros sentimos una gran estima por la actividad deportiva, por la diversidad de aspectos humanos que ella manifiesta, promueve, pone en juego, premia y corona».

El Papa Francisco, con sus gestos, ha dado sobradas muestras de esa gran estima por el deporte que declaraba Pablo VI, y ha insistido en su valor educativo. Durante una audiencia privada, en agosto, con las selecciones de fútbol de Italia y Argentina, explicaba a los jugadores: «Un deportista, aunque sea profesional, cultiva esta dimensión del aficionado de hacer bien a la sociedad, construye el bien común a partir de los valores de la gratuidad, de la camaradería, de la belleza. Sois muy populares, la gente os sigue mucho, no sólo cuando estáis en el campo, sino también fuera, y eso es una responsabilidad social». Además, aprovechando la presencia de jugadores como Leo Messi y Gianluigi Buffon, capitanes de las selecciones argentina e italiana respectivamente, el Santo Padre lanzó el proyecto Scholas ocurrentes, una red internacional de centros educativos para fomentar en las escuelas la cultura del encuentro con el prójimo.

El hincha Papa Francisco

Hasta el año pasado, cada vez que se hablaba de deporte e Iglesia, era habitual sacar a relucir la figura de Juan Pablo II, el Papa deportista. El futuro santo tuvo una fluida relación con el mundo del deporte y con frecuencia ensalzaba sus virtudes. «La Iglesia considera el deporte como un instrumento de educación cuando fomenta elevados ideales humanos y espirituales; cuando forma de manera integral a los jóvenes en valores como la lealtad, la perseverancia, la amistad, la solidaridad y la paz. El deporte, superando la diversidad de culturas e ideologías, es una ocasión idónea de diálogo y entendimiento entre los pueblos, para la construcción de la deseada civilización del amor», explicaba Juan Pablo II en 2002.

Ahora, con el Papa Francisco en el timón de la Iglesia, el deporte vuelve a estar de moda en el Vaticano. El Papa Francisco es un gran aficionado al deporte, especialmente, y como buen argentino, al fútbol. Pero lo que está saliendo a relucir en los primeros meses de su pontificado es que también el mundo del deporte es un gran aficionado del Papa Francisco.

Un momento del encuentro, en agosto, del Papa con Buffon y Leo Messi.

El mismo día de su elección, el equipo de fútbol argentino San Lorenzo de Almagro se apresuró a hacer público el carnet de socio del Papa. Y el club acudió a la Audiencia general con el Santo Padre del pasado 10 de abril.

El San Lorenzo de Almagro no ha sido el único equipo de fútbol con el que el Papa Francisco ha tenido relación desde que fue elegido sucesor de Pedro. El F. C. Barcelona le envió una carta invitándole a asistir a un partido de fútbol en el Camp Nou, firmada por Sandro Rosell, presidente del club español, y por los compatriotas del Papa Leo Messi y Javier Mascherano, jugadores argentinos del Barça. Poco tiempo después, Messi envió al Papa una camiseta suya firmada: «Para Su Santidad, con mucho cariño».

El Papa Francisco ha tenido también la oportunidad de recibir y dirigir unas palabras a diferentes equipos italianos: la Juventus, tras ganar el pasado campeonato de la liga, acudió a Santa Marta en audiencia privada. Asimismo, el Inter de Milán, la Lazio y la Roma han sido recibidos en audiencia por el Santo Padre. Pues para Dios nada es ajeno…, tampoco el deporte.