El Papa envía una carta al encuentro de oración por la paz de Japón

Orar y trabajar por la paz, impulsando la armonía en los numerosos lugares del mundo lacerados por la guerra y el terrorismo. Es la exhortación del Papa Francisco en una carta dirigida al XXX encuentro de oración en el monte Hiei, en Kioto

Alfa y Omega

Orar y trabajar por la paz, impulsando la armonía en los numerosos lugares del mundo lacerados por la guerra y el terrorismo. Es la exhortación del Papa Francisco en una carta dirigida al XXX encuentro de oración en el monte Hiei, en Kioto

La misiva pontificia, dirigida a Koi Morikawa, sumo sacerdote de la denominación budista tendai, fue entregada y leída este jueves por el enviado personal del Papa, el cardenal John Tong Hon, obispo emérito de Hong Kong, en la apertura de dicho encuentro.

Este encuentro en tierra japonesa se inspira en la histórica Jornada Mundial de Oración por la Paz, convocada por San Juan Pablo II en Asís el 27 de octubre de 1986. Uno de sus participantes, Etai Yamada, líder del budismo tendai, había quedado tan profunda y bellamente impactado por el espíritu de ese evento que empezó a convocar, desde 1977, una cita de oración en ese monte sagrado para los budistas. La fecha elegida es para recordar la tragedia de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki, el 6 y 9 de agosto, respectivamente, de 1945.

Extendiendo sus cordiales saludos a todos los participantes, representantes de las diversas tradiciones religiosas, el Papa Francisco reiteró su unión en la oración por un renovado florecer de la concordia y de la armonía para toda la humanidad. Señalando que «esta cumbre religiosa anual contribuye de forma significativa a la construcción de ese espíritu de diálogo y de amistad, que permite a los seguidores de las religiones del mundo trabajar juntos para abrir nuevos caminos para la paz en nuestra familia humana», el Santo Padre recordó que la oración «inspira y sostiene nuestro compromiso por la paz, pues ayuda a hacer más profundo nuestro respeto recíproco como personas, refuerza vínculos de amor entre nosotros e impulsa a cumplir esfuerzos firmes para promover relaciones justas y la solidaridad fraterna».

Como destacó también en Asís, en la clausura de la Jornada Mundial de Oración por la Paz, el 20 de septiembre de 2016, el Papa Francisco señaló que «en el mundo actual, marcado por la violencia, el terrorismo y por crecientes amenazas contra la tierra, nuestra casa común, este testimonio de oración y de solicitud compartida transmite un mensaje fundamental a los hombres y mujeres de buena voluntad». En efecto, como hombres de fe –concluyó la carta– «creemos que la paz duradera es verdaderamente posible, porque sabemos que nada es imposible si nos dirigimos a Dios en la oración».

Alfa y Omega/RV