El Papa, en defensa de Europa: «Ningún continente puede vivir sin verdades compartidas»
En una conferencia organizada por COMECE y otras entidades, el Papa diagnostica como mayores peligros para Europa «la reducción de la verdad a meras opiniones»
León XIV le pide a Europa que sea ella misma y a los católicos que ocupen su espacio en la vida pública. Es el resumen del mensaje que envió el pasado jueves a la Conferencia Europa que se celebró en Luxemburgo bajo el título Construcción de la Paz en Europa: ¿Qué papel desempeñan el pensamiento social católico y los valores universales?. El encuentro en cuestión ha sido organizado por la Fundación Centesimus Annus Pro-Pontefice, en colaboración con la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) y la Escuela Luxemburguesa de Religión y Sociedad.
El mayor peligro para Europa es «la propagación del relativismo»
A través de sus colaboradores, el Papa agradece que el tema gire en torno al pensamiento social católico debido a «la gran reticencia actual a debatir los valores universales que la religión o cualquier sistema de fe puede aportar al bien común de la sociedad». Y diagnostica como la crisis más fuerte que atraviesa el continente «la propagación del relativismo y la reducción de la verdad a meras opiniones».

Según el Pontífice, esta deriva tiene consecuencias directas en la convivencia social. «Ninguna comunidad, y mucho menos un continente, puede vivir en paz y prosperar sin verdades compartidas que orienten sus normas y valores», subraya en el texto firmado por Parolin.
La persona creada por Dios como base de cualquier proyecto social
De manera concreta y propositiva, León XIV reivindica la «urgente necesidad» de recuperar «la verdad de que la persona humana es creada a imagen y semejanza de Dios» como base de cualquier proyecto político y social que aspire a ser verdaderamente humano. Y se apoya en la encíclica Centesimus Annus de Juan Pablo II recordando que «no es posible un auténtico progreso sin el respeto del derecho natural y fundamental a conocer la verdad y vivir conforme a ella».

Finalmente, el Papa pone en valor «la aportación específica de la doctrina social de la Iglesia, que trasciende fronteras y ofrece una plataforma para los intereses colectivos y un estilo de vida, haciendo posible así la coexistencia pacífica».