El Papa: «Invertir en el cuidado de los enfermos es una prioridad» - Alfa y Omega

El Papa: «Invertir en el cuidado de los enfermos es una prioridad»

Francisco propone la cercanía como bálsamo frente a la enfermedad en su mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo

Fran Otero
Foto: Reuters

El Papa Francisco afirma que la pandemia actual ha sacado a la luz «numerosas insuficiencias de los sistemas sanitarios y carencias en la atención de las personas enfermas» y denuncia que los ancianos «no siempre tienen garantizado el acceso a los tratamientos, y no siempre de manera equitativa».

El Pontífice hace estas apreciaciones en su mensaje para la XXIX Jornada Mundial del Enfermo, que se celebra el próximo 11 de febrero, titulado Uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos, y señala a los representantes políticos: «Esto depende de las decisiones políticas, del modo de administrar los recursos y del compromiso de quienes ocupan cargos de responsabilidad. Invertir recursos en el cuidado y la atención a las personas enfermas es una prioridad vinculada a un principio: la salud es un bien común primario».

Dicho esto, y tras reconocer el trabajo que vienen realizando con «entrega y generosidad» personal sanitario, voluntarios, trabajadores, sacerdotes, religiosas, plantea la cercanía como «un bálsamo muy valioso» para quienes sufren la enfermedad.

«Como cristianos –continúa Francisco–, vivimos la projimidad como expresión del amor de Jesucristo, que con compasión se ha hecho cercano a todo ser humano, herido por el pecado. […] Y vivimos esta cercanía, no solo de manera personal, sino también de forma comunitaria: en efecto, el amor fraterno en Cristo genera una comunidad capaz de sanar, que no abandona a nadie, que incluye y acoge sobre todo a los más frágiles». Por ello, recuerda la importancia de la solidaridad fraterna que se expresa en el servicio y que puede asumir formas muy diferentes.

Confianza y respeto entre paciente y cuidador

Por otra parte, recuerda que en las terapias también es importante el aspecto relacional. En este sentido, recalca la necesidad de establecer un pacto entre los que necesitan los cuidados y quienes los cuidan, «un pacto basado en la confianza y el respeto mutuos, en la sinceridad, en la disponibilidad, para superar toda barrera defensiva, poner en el centro la dignidad el enfermo, tutelar la profesionalidad de los agentes sanitarios y mantener una buena relación con las familias de los pacientes».

Finalmente, explica que en el mandamiento del amor se encuentra la «realización concreta en la relación con los enfermos». Y agrega: «Una sociedad es tanto más humana cuanto más sabe cuidar a sus miembros frágiles y que más sufren, y sabe hacerlo con eficiencia animada por el amor fraterno. Caminemos hacia esta meta, procurando que nadie se quede solo, que nadie se sienta excluido ni abandonado».

Enfermedad y dependencia de Dios

En el texto hace, además, una reflexión sobre la enfermedad y la vulnerabilidad, pues la condición de criaturas «se vuelve aún más nítida y experimentamos nuestra dependencia de Dios». «Cuando estamos enfermos, la incertidumbre, el temor y a veces la consternación, se apoderan de la mente y del corazón; nos encontramos en una situación de impotencia, porque nuestra salud no depende de nuestras capacidades». explica.

Así, el Papa recuerda que la enfermedad nos pone delante la pregunta por el sentido, que en la fe se dirige a Dios: «Una pregunta que busca un nuevo significado y una nueva dirección para la existencia, y que a veces puede ser que no encuentre una respuesta inmediata».