El Papa defiende la objeción de conciencia ante el aborto: «Nunca debe negociarse» - Alfa y Omega

El Papa defiende la objeción de conciencia ante el aborto: «Nunca debe negociarse»

El Pontífice ha recibido este jueves a los participantes en un congreso de la Sociedad Italiana de Farmacia Hospitalaria

Fran Otero
El Papa Francisco recibe a los participantes en el congreso de la Sociedad Italiana de Farmacia Hospitalaria. Foto: Vatican News

El Papa Francisco ha hecho este jueves una firme defensa del derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios ante realidades como el aborto o la eutanasia. «Hoy en día está algo de moda pensar si estaría bien eliminar la objeción de conciencia. Pero pensad que esta es la intimidad ética de todo profesional de la salud y esto nunca debe negociarse. Es también una denuncia de las injusticias cometidas contra la vida inocente e indefensa», ha afirmado en una audiencia a los participantes en un congreso de la Sociedad Italiana de Farmacia Hospitalaria.

La dimensión ética de la profesión farmacéutica –personal y social– ha sido uno de los aspectos que el Pontífice ha abordado durante su discurso. Tras reconocer que los profesionales de este campo están en contacto con sustancias medicinales «que pueden convertirse en venenos», ha pedido una vigilancia constante para que «el objetivo sea siempre la vida del paciente en su totalidad».

«Vosotros estáis siempre al servicio de la vida humana. Y eso puede conllevar, en algunos casos, la objeción de conciencia, que no es deslealtad, sino, por el contrario, fidelidad a vuestra profesión, si está válidamente motivada», ha añadido.

En este contexto, Francisco se ha referido a la cuestión del aborto para reafirmar que «se trata de un homicidio y que no es lícito hacerse cómplice», y recordar que «nuestro deber es estar cerca de las situaciones, especialmente de las mujeres, para que no se llegue a pensar en la solución del aborto, porque en realidad no es la solución». «Después, la vida, pasados diez, 20 o 30 años, te pasa factura. Y hace falta estar en un confesionario para entender el precio, tan duro, de ello», ha añadido.

A nivel de justicia social, ha defendido que los criterios de gestión y financieros no sean los únicos elementos a tener en cuenta en un sistema de salud: «La cultura del descarte no debe afectar a vuestra profesión. La tarea de custodiar la tierra, Dios Nuestro Padre la ha dado no al dinero, sino a nosotros: a los hombres y a las mujeres, ¡nosotros tenemos ese deber! En cambio, hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos del beneficio y del consumo».

Una labor cotidiana y oculta

Antes de abordar estas cuestiones éticas, el Papa se ha referido «a la rutina diaria y al servicio oculto» de los farmacéuticos que trabajan en los hospitales que, en su opinión, «generan la santidad de la vida cotidiana si van acompañadas de la oración y el amor».

También ha destacado la profesionalidad de este colectivo y su especialización, pues se enfrenta «a las situaciones más difíciles». «Se trata de la capacidad de comprender la enfermedad y al paciente, de personalizar los medicamentos y las dosis. […] A veces hay un encuentro con el enfermo, otras veces la farmacia del hospital es uno de los departamentos invisibles que hace que todo funcione, pero la persona siempre es la destinataria de vuestros cuidados», ha concluido.