El Papa clama contra los nuevos fariseos

En pleno affaire Viganò, Francisco recuerda que el amor a Dios y al prójimo es «el verdadero centro de la experiencia de la fe»

Ricardo Benjumea

En pleno affaire Viganò, Francisco recuerda que el amor a Dios y al prójimo es «el verdadero centro de la experiencia de la fe»

El Papa ha advertido este domingo contra «la hipocresía del legalismo y del ritualismo». Sus palabras sobre la dureza con la que Jesús se refiere a los fariseos eran un comentario al Evangelio de este domingo, en el que los discípulos de Jesús son cuestionados por laxitud en el cumplimiento de los rituales. La advertencia de Francisco en el Ángelus de que también hoy el Señor nos invita «a huir de este peligro» dejan sin embargo un regusto a actualidad, en pleno affaire Viganò, el exnuncio en Washington que acusa al Papa de encubrir los abusos sexuales de Theodore McCarrick, el antiguo arzobispo de la capital de EE. UU., a quien Francisco ha despojado de su dignidad cardenalicia.

A pesar de las flagrantes contradicciones en las que ha incurrido Viganò, los críticos del Papa se han reagrupado bajo la causa de los abusos sexuales, pese a que muchos de ellos precisamente ignoraron este tema durante mucho tiempo, considerando que se trataba de una invención de «la prensa liberal» para desprestigiar a la Iglesia. Eso sí, los críticos de Francisco hacen un diagnóstico muy particular del tema que se limita a identificar abusos con homosexualidad, para a continuación pedir que se haga limpieza en la Iglesia de personas con esta tendencia.

Durante el rezo del Ángelus de este domingo, el Papa ha recordado que «el verdadero centro de la experiencia de la fe» es «el amor de Dios y el amor al prójimo», y ha segurado que la fe debe ser purificada de «la hipocresía del legalismo y del ritualismo».

El pasaje del Evangelio de san Marcos que se lee en este día –añadió el Pontífice– se ve reforzado «por la voz del apóstol Santiago, quien nos dice cómo debe ser la verdadera religión: visitar a los huérfanos y a las viudas en el sufrimiento y no dejarse contaminar por este mundo». Y cuando dice «visitar a los huérfanos y a las viudas», Santiago nos están pidiendo «practicar la caridad hacia el prójimo», algo que debe hacerse «comenzando por los más necesitados, los más frágiles y los más marginales».

Tras el Ángelus, Francisco recordó la beatificación de Anna Kolesárová, celebrada en la víspera en Eslovaquia. Se trata de la primera laica en ser beatificada, virgen y mártir. «Que esta mujer valiente ayude a los jóvenes cristianos a mantenerse firme en la fidelidad al Evangelio, incluso cuando se requiere ir a contra corriente», dijo Francisco.

El Obispo de Roma se refirió a continuación a las «noticias inquietantes» que llegan de Siria, concretamente de la provincia de Idlib, con riesto de una nueva catástrofe humanitaria. Un tema que al Papa le «causa dolor» y para el que renueva su llamamiento a la comunidad internacional y a todos los actores involucrados «para que hagan uso de los instrumentos de la diplomacia, el diálogo y las negociaciones, en el respeto de los Derecho Humanos Internacionales y salvaguarden la vida de los civiles».

Ricardo Benjumea