El Papa alaba la multiculturalidad de América y advierte al continente del seudoprogreso

En una Misa en el Vaticano en la fiesta de la Virgen de Guadalupe, Francisco afirmó que con María «llegamos a entender lo que es la América profunda» y aprendemos a estar «al pie y de pie ante tantas vidas que han perdido o le han robado la esperanza»

José Calderero de Aldecoa
Foto: CNS

En una Misa en el Vaticano en la fiesta de la Virgen de Guadalupe, Francisco afirmó que con María «llegamos a entender lo que es la América profunda» y aprendemos a estar «al pie y de pie ante tantas vidas que han perdido o le han robado la esperanza»

El Papa Francisco, el primero Pontífice latinoamericano de la historia, volvió a celebrar un año más en el Vaticano una Misa en la fiesta de la Virgen de Guadalupe, patrona de América, acompañado en el altar por los cardenales Marc Ouellet, presidente de la Pontifica Comisión para América Latina; el brasileño João Braz de Aviz, el hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga y el salvadoreño Gregorio Rosa Chávez.

En su homilía, el Santo Padre alabó «la riqueza multicultural que habita en el continente», que se nutre «en la escuela de María» y que «custodia el sentido de Dios y de su trascendencia la sacralidad de la vida, el respeto por la creación, los lazos de la solidaridad, la alegría del arte del buen vivir y la capacidad de ser feliz y hacer fiesta sin condiciones».

Con María, «llegamos a entender lo que es la América profunda» y aprendemos a estar «al pie y de pie ante tantas vidas que han perdido o le han robado la esperanza».

Pero esta labor, advirtió Bergoglio, no puede hacerse «con zapatillas de soluciones mágicas, respuestas instantáneas y efectos inmediatos». Tampoco «a fuerza de promesas fantásticas de un seudoprogreso que, poco a poco, lo único que logra es usurpar identidades culturales y familiares, y vaciar de ese tejido vital que ha sostenido a nuestros pueblos» y «con la intención pretenciosa de establecer un pensamiento único y uniforme».

De la Virgen, al contrario, se aprende «el protagonismo que no necesita humillar, maltratar, desprestigiar o burlarse de los otros para sentirse valioso o importante, que no recurre a la violencia física o psicológica para sentirse seguro o protegido». El único protagonismo es el que «dignifica al que está caído».

El Papa cerró su homilía recordando que la Virgen de Guadalupe no es «indígena, española, hispana o afroamericana. Simplemente es latinoamericana: Madre de una tierra fecunda y generosa».

Y por ello, aseguró Francisco, «sigue caminando el continente» desde que se apareciera, al indio Juan Diego en 1531 en el cerro de Tepeyac, en la actual capital mexicana. «Lo hace cada vez que una imagen o una estampita entra en una casa, en una cárcel, en un hospital, en asilos de ancianos, escuelas o clínicas de rehabilitación, o cuando se enciende una vela o se pronuncia un Ave María».

J. C. de A./EFE