El Papa afirma que «para salir de la pandemia es necesario cuidar la casa común»

Advierte en la audiencia de que «nuestra salud depende de los ecosistemas que Dios ha creado y nos ha encargado cuidar»

Juan Vicente Boo
Foto: Reuters / Yara

En su análisis de los diversos aspectos del problema que atenaza el mundo, el papa Francisco ha afirmado este miércoles que «para salir de la pandemia es necesario cuidar la casa común: la Tierra y todas las criaturas», pues «abusar de ellas es un grave pecado que daña, enferma y hace enfermar» ya que «nuestra salud depende de los ecosistemas que Dios ha creado y nos ha encargado cuidar», recoge ABC.

En su encuentro con los quinientos peregrinos que se admiten a la audiencia general, pero dirigiéndose en «streaming» al mundo entero, el Papa ha insistido en que «el mejor antídoto contra este abuso de nuestra casa común es la contemplación», es decir, ver la realidad con la mirada divina.

Según Francisco, «sin contemplación es fácil caer en un antropocentrismo desviado y soberbio que sobredimensiona nuestro papel de seres humanos y nos posiciona como dominadores absolutos de todas las criaturas».

El Santo Padre ha reconocidos que «una interpretación distorsionada de los textos bíblicos sobre la creación ha contribuido a esta visión equivocada, que lleva a explotar la tierra hasta el punto de asfixiarla. Creemos que estamos en el centro, pretendiendo ocupar el lugar de Dios; y así arruinamos la armonía de su proyecto».

Según Francisco, al caer en ese error «nos convertimos en depredadores, olvidando nuestra vocación de custodios de la vida. El trabajo de la tierra no es sinónimo de explotación, pues siempre va acompañado de cuidados: arar y proteger, trabajar y cuidar… Esa es nuestra misión».

Con toda claridad ha advertido que «no podemos esperar seguir creciendo a nivel material, sin cuidar la casa común que nos acoge. Nuestros hermanos y hermanas más pobres y nuestra madre tierra gimen por el daño y la injusticia que hemos causado, y reclaman otro rumbo».

En su diagnóstico, la patología es clara: «quien no sabe contemplar la naturaleza, la creación, no sabe contemplar las personas. Quien explota la naturaleza termina explotando a las personas».

Por el contario, según el Papa, «el que sabe contemplar, se pondrá más fácilmente manos a la obra para cambiar lo que produce degradación y daño a la salud. Se comprometerá a educar y a promover nuevos hábitos de producción y consumo, a contribuir a un nuevo modelo de crecimiento económico que garantice el respeto de la casa común».

De ese modo, «los que siguen este camino se convierten en “custodios» de la casa común, custodios de la vida y de la esperanza. Custodian el patrimonio que Dios nos ha confiado para que las futuras generaciones puedan disfrutarlo».

Un metro de distancia

Aunque ha ganado algunos kilos, quizá por la falta de viajes, el Papa se muestra en buena forma y optimista, bromeando con las personas de las primeras filas del pasillo central en el patio de San Dámaso, que recorre a pie.

Aunque es más seguro frente a contagios por ser un espacio abierto, los peregrinos se arremolinan peligrosamente en la barrera del pasillo.

El Papa intenta mantener un metro de distancia de la barrera, pero de vez en cuando no se ha resistido a estrechar una mano, hacer la señal de la cruz en la frente a una anciana o ponerse durante unos momentos un solideo blanco que alguien le trae para llevárselo como recuerdo. Entre los peregrinos llamaba la atención un grupo de moteros, «Shot Gun», con sus clásicas cazadoras negras.

La próxima semana Francisco tendrá un público más amplio, pues dirigirá un discurso en video a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.