El nuncio se despide de España: «Gracias de corazón...»
Los obispos de la CEE le han regalado los cuatro volúmenes de la Liturgia de las Horas en castellano personalizados con su nombre
En un discurso con sabor a despedida —dejará España el próximo mes de mayo—, el nuncio apostólico en España, Bernardito Auza, ha dado las «gracias de corazón» por la acogida de la Iglesia local y se ha mostrado satisfecho de la tarea que ha realizado en nuestro país, donde ha permanecido cinco años y medio.
«Creo poder afirmar con modestia que, en el desarrollo de mis responsabilidades ante esta Iglesia local, simultáneamente he podido cumplir también las responsabilidades de promover y fomentar las relaciones entre la sede apostólica y las autoridades en todos los niveles», ha subrayado Auza este lunes durante su alocución en la sesión inaugural de la Asamblea Plenaria.
Junto a esta labor, el prelado filipino ha destacado su papel en los cambios legislativos que han acontecido en España desde que él es nuncio. «Hemos tenido casi 50 nuevos obispos», una tarea que ha definido como «la responsabilidad más importante que el Santo Padre me ha confiado».
De aquí para allá
Durante el discurso, recogido por Europa Press, el nuncio ha precisado que en estos años se ha «esforzado» en acudir donde se le han llamado. «De madrugada y de noche me hallaba en aeropuertos o estaciones de tren, o en coche. Conozco las diócesis y muchas de sus instituciones gracias a la invitación y la hospitalidad ofrecidas por parte de cada uno de ustedes», ha remarcado.
Igualmente, ha destacado que ha comprendido «la alta estima y puesta en valor que el Sumo Pontífice tiene por la devoción popular, cultivada por tantas hermandades y cofradías tan vivas por la geografía española» y que le recuerdan «cuánto es de andaluza la Iglesia en Filipinas, especialmente durante la Semana Santa».
También ha destacado la labor de «órganos diocesanos, movimientos laicales y asociaciones eclesiales» y ha dado «aliento a los fieles laicos a participar activamente en la vida pública de la nación, como actuación de ciudadanos responsables y de testimonio de la propia vida cristiana».
En cuanto a la nueva tarea que le ha encomendado el Papa Francisco como nuncio ante la Unión Europea, Auza ha destacado que no le será «completamente nueva» gracias a los 23 años de estudios y de misión en varios países en Europa y los 7 años y medio de labor en el campo multilateral en Nueva York y Washington D. C. En todo caso, ha afirmado que «la Unión Europea —tan nueva como entidad, pero tan antigua en sus componentes—, será un nuevo desafío, aún con muchas incógnitas y problemáticas propias».
Regalo en español
Por su parte, el presidente de la CEE, Luis Argüello, ha mostrado al nuncio el «agradecimiento» de los obispos españoles por estos cinco años y medio de trabajo en los que, según ha indicado, han «compartido alegrías y penas de la sociedad y de la Iglesia españolas».
«Filipinas ha estado más cerca de nosotros. Cuente con nuestra amistad y que su tarea ante las instituciones de la Unión Europea contribuya, en este momento convulso de Europa, a ofrecer la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, así como una perspectiva católica de la situación del mundo, para ayudar a edificar la justicia y la paz entre los pueblos», ha deseado.
Los obispos han despedido a Auza con un fuerte y largo aplauso, y le han entregado, como obsequio de la CEE, los cuatro volúmenes de la Liturgia de las Horas en castellano, personalizado con su nombre.