El Ministerio de Cultura propone a Pilar Bellosillo como referente para las mujeres

El Ministerio de Cultura propone a Pilar Bellosillo como referente para las mujeres

«Es una alegría» que una exposición virtual con motivo del Día de la Mujer incluya a quien fue la única laica española en participar en el Vaticano II, asegura la presidenta de ACG. Espera que sirva para «dar a conocer su figura» ahora que se dan nuevos pasos en su causa de canonización

María Martínez López
Bellosillo dio voz a las mujeres en multitud de ámbitos. Foto: UMOFC.
Bellosillo dio voz a las mujeres en multitud de ámbitos. Foto: UMOFC.

«Cuando se habla de la presencia de las mujeres en la Iglesia del siglo XX, el nombre de Pilar Bellosillo aparece como una figura discreta pero decisiva. No fue una mujer de titulares ni buscó protagonismo, pero su trabajo silencioso ayudó a cambiar la forma en que muchas mujeres podían participar en la vida eclesial. Su historia es la de alguien que supo trabajar desde dentro, con paciencia y convicción, para abrir espacios que antes parecían reservados a los hombres». 

Así arranca el texto con el que el Ministerio de Cultura dedica un espacio a Bellosillo dentro de su exposición virtual con motivo del Día Internacional de la Mujer. La muestra estará disponible hasta el 31 de marzo. De esta forma, se la reconoce como miembro de una treintena de féminas —y algunos grupos— relevantes en distintos momentos y ámbitos de la historia.

Eva Fernández, presidenta de Acción Católica General (ACG), celebra la dedicación de este espacio. «Es una alegría que pueda estar reconocida como una mujer relevante del siglo XX», afirma a Alfa y Omega. Lo ve como una oportunidad de «dar a conocer su figura», que «para nosotras es un referente».

Algunas de las auditoras del Vaticano II, entre las que estuvo Bellosillo. Foto: CNS / Catholic Press Photo / Giancarlo Giuliani.
Algunas de las auditoras del Vaticano II, entre las que estuvo Bellosillo. Foto: CNS / Catholic Press Photo / Giancarlo Giuliani.

Este reconocimiento se produce además en un momento en que se ve cada vez más cerca la apertura de su causa de canonización. Alberto Fernández, delegado de Causas de los Santos de la archidiócesis de Madrid, relata que esta posibilidad se planteó cuando «en tiempos del cardenal Carlos Osoro llegaron noticias de su relevancia. Vimos que tenía cierta fama de santidad, que había mucha gente que la admiraba y la tenía como referente».

Se hicieron los trámites previos «para ver si realmente hay un fondo de virtud y de vida cristiana extraordinaria, más allá de lo común». Mediante estos, se constató que efectivamente «había materia suficiente y esa posible causa tenía contenido», prosigue. 

Fue entonces cuando comenzó la colaboración entre la archidiócesis, Manos Unidas, ACG y la UMOFC, entidades en las que fue relevante y que cuentan con amplia documentación sobre ella. Así, las cuatro firmaron un convenio para constituirse, conjuntamente, en parte actora de la causa. «Se han ido recogiendo datos previos necesarios para abrirla formalmente». Antes de ese paso, «a lo largo de este curso o del que viene se van a hacer las consultas previas» a la Santa Sede, los obispos de la provincia eclesiástica de Madrid y los fieles de la diócesis.

Desarrollo humano, cultural y espiritual

Eva Fernández subraya cómo Bellosillo «apostó por todo lo que era ayudar al desarrollo de las personas». Esta promoción era tanto material, por unas condiciones sociales y de vida digna, como «también a nivel de la cultura y la fe». 

Así, por ejemplo, no solo impulsó con otras mujeres de Acción Católica, en 1955, la Campaña contra el Hambre, germen de Manos Unidas. «Quisieron dar respuesta a tres tipos de hambre: de paz, de Dios y de cultura», explica Fernández. Así, en la vertiente espiritual, «ese grupo de mujeres con ella como presidenta impulsaron lo que luego sería todo el itinerario de formación cristiana de adultos». Y en la cultural, promovió planes de formación femenina, especialmente a través de los Centros de Cultura Popular, que tuvieron gran presencia en toda España.

Más en general, «ayudó muchísimo a crecer» a Acción Católica. Y, dentro de ella, «dio a las mujeres una relevancia que hasta entonces no tenían». Por eso «es un estímulo para ir dando pasos en la responsabilidad dentro de la Iglesia». 

Audacia y paciencia de Bellosillo

En este sentido, quizá su rol más conocido es el de auditora del Concilio Vaticano II. Dentro de un grupo de 22 mujeres con esta función, ella era la única laica española. «Aunque no podían votar, su presencia ya representaba un cambio importante: las mujeres empezaban a ser escuchadas en un espacio hasta entonces exclusivamente masculino», subraya el material que ofrece el Ministerio de Cultura.

Su aportación, prosigue, «no fue estridente ni polémica. Más bien consistió en introducir preguntas nuevas y en recordar la necesidad de hablar de toda la comunidad cristiana, no solo de una parte». Asimismo, «defendió una visión del laicado en la que hombres y mujeres compartieran responsabilidad y misión. Aquella insistencia contribuyó, poco a poco, a cambiar el lenguaje y la sensibilidad de algunos documentos conciliares».

Iniciativa de la UPSA

La propuesta para incluir a Pilar Bellosillo en la exposición promovida por el Ministerio de Cultura partió de la Biblioteca de la Universidad Pontificia de Salamanca. Su subdirectora, Mabel Gonzalo Sánchez, explica a Alfa y Omega que el ministerio «se puso en contacto conmigo para solicitar la participación de la universidad».

Tras consultar al bibliotecario general, «consideré que era una excelente oportunidad». Gonzalo Sánchez explica que eligió a Bellosillo por su papel en el Vaticano II y porque «su figura es de suma importancia en el movimiento de Acción Católica». Además, se daba la casualidad de que «estamos trabajando en un proyecto financiado por la Conferencia Episcopal Española». Además, propuso como segunda aportación a Miriam Cortés, por ser «la primera mujer rectora de la universidad».

Eva Fernández subraya, sobre este capítulo de su vida, su «prudencia». Para ejercer este servicio al que fue llamada, hacía falta «saber cuál era el momento oportuno para decir o intentar determinadas cosas, y cuándo valía la pena la paciencia de esperar para que maduraran más». 

Este mismo sentido de la responsabilidad la llevó durante la Transición a plantearse que los creyentes debían estar en el mundo de la política. Ella lo concretó presentándose a unas elecciones con el partido Izquierda Democrática, aunque «no consiguió nada» y pronto se desvinculó. Su camino era otro. 

¿Qué implica la causa de canonización?

En cuanto a las virtudes que justifican que se promueva su causa de canonización, la presidenta de ACG destaca «su gran amor a la Iglesia y al Señor». Explica que «estaba atenta a todo lo que ocurría en el mundo pero siempre muy vinculado a lo que era la Iglesia». 

Detrás de la relevancia de Bellosillo había un gran deseo de evangelizar, asegura Fernández. Foto: Manos Unidas.
Detrás de su relevancia había un gran deseo de evangelizar, asegura Fernández. Foto: Manos Unidas.

«Las personas que la conocieron siempre hablaban de que transmitía mucha pasión, mucho ardor por que las personas conocieran a Jesucristo», explica la presidenta de ACG. Cita también el testimonio de un nonagenario que la conoció y que «me decía que era muy acogedora, siempre preocupada por los demás». 

Sobre su propia experiencia de fe, Bellosillo «hablaba siempre de cómo el Espíritu Santo iba marcando su vida». Y, a pesar de que «pasó muchas dificultades e incomprensiones», aseguraba que «solo era capaz de vivir la fe dentro de la Iglesia». 

Fernández también ve en Bellosillo una forma de ejercer el liderazgo «muy de las personas de Dios: se rodeaba de personas a las que ayudaba a crecer. Las escuchaba, sacaba todo lo bueno de ellas y construían juntas». Así se explica también que, «pudiendo haber sido presidenta de Manos Unidas, no quiso; se quedó en segundo plano».