El médico no creyente que escribió a la monja para que rezara ante el coronavirus

Lo primero que puso en el email, y lo puso en mayúsculas, es que ÉL NO ERA CREYENTE. «Luego nos contaba que en este momento necesitaba de nuestra oración», asegura la madre Dolores

José Calderero de Aldecoa
Comunidad de Agustinas Descalzas en Benigànim. Foto: AVAN

Todo comenzó en Facebook. «Allí pusimos un artículo en el que decíamos que estábamos rezando mucho por todos», asegura la madre Dolores, superiora de las agustinas descalzas de Benigànim (Valencia), a Alfa y Omega. «A partir de ahí, se ve que empezó a difundirse uno de nuestros correos electrónicos y recibimos un aluvión de peticiones de oración».

Las circunstancias no eran para menos. Benigànim acababa de convertirse en el único pueblo valenciano confinado por un rebrote de 75 casos. Pero la oración no sabe de fronteras ni de aislamientos, y «comenzaron a llegarnos emails de toda España, no solo del pueblo». Muchos «médicos y sanitarios nos confesaban que se encontraban desbordados y se sentían hundidos». Las hermanas contestaron a cada uno de los correos recibidos.

Sin embargo, fueron tantos los emails que las nueve religiosas del monasterio de la Purísima, San José y la Beata Inés –fundado en el año 1611– se tuvieron que organizar para poder atenderlos a todos: «Nos repartíamos las cartas entre las hermanas y cada una se encargaba de rezar, en concreto, por algunas de ellas».

A la madre Dolores la que más le impresionó, confiesa, fue la de un señor que lo primero que puso, y lo puso en mayúsculas, es que ÉL NO ERA CREYENTE. «Luego nos contaba que en este momento necesitaba de nosotras porque “yo sé que ustedes se dedican a rezar por nosotros y sé de la eficacia”», explica la superiora. «Nos pedía que rezáramos por un asunto y lo hemos tenido muy presente en nuestras oraciones».

Fin del aislamiento

Precisamente este martes ha concluido el confinamiento de Benigànim. Sin embargo, la gente «nos sigue escribiendo y nos llama por teléfono para pedirnos que no bajemos los brazos, que las cosas se están complicando en España». También «se interesan por nosotras, nos preguntan si estamos bien y si necesitamos alguna cosa».

La verdad que «somos plenamente conscientes del problema. Habitualmente no vemos la televisión, pero ahora procuramos ver el telediario todos los días para estar informadas y sabemos que la cosa va empeorando». Esto lleva a las agustinas descalzas a «rezar más todavía y a dedicar más tiempo a la oración».

Más oración

Con todo, la madre Dolores recuerda que la oración no es patrimonio exclusivo de las religiosas. «Deberíamos rezar más todos», subraya. «Los hombres del siglo XXI nos hemos creído los dueños del universo y un pequeño virus nos ha recordado lo pobres y pequeños que somos. Es la hora de volver la cara a Dios», concluye la superiora.