El ideal de los apóstoles

Título: Por una Iglesia servidora y pobre; Autor: Yves Congar; Editorial: Editorial San Esteban

José Francisco Serrano Oceja

Título: Por una Iglesia servidora y pobre
Autor: Yves Congar
Editorial: Editorial San Esteban

En los últimos meses, al hilo de la partitura que el Papa Francisco está escribiendo en la historia del presente de la comunidad cristiana, se han publicado, o republicado, algunas obras que versan sobre la reforma de la Iglesia. Podemos citar, sin pretensión de exhaustividad, los nombres de K. Rahner, H. De Lubac, M-J. Le Guillou y, cómo no, Y. Congar. He aquí un ejemplo que tiene un singular valor por el rigor con el que dibuja la base teológica, principalmente patrística, y la perspectiva histórica sobre la que llevar a cabo esa siempre querida verdadera reforma de la Iglesia. Incluso para evitar las tentaciones de una falsa reforma.

No han sido pocos los momentos en la historia de la Iglesia, incluso en la historia reciente, en los que la jerarquía ha sido criticada y puesta en entredicho. La jerarquía católica ha vivido a lo largo de los siglos la tensión del ideal de servicio que recibió del Señor y de los apóstoles como ley característica. Pero es evidente que la continuidad de la institución jerárquica se ha impregnado de la marca del tiempo, con lo que ha conocido estilos diferentes. La Historia condiciona los rasgos del semblante de la Iglesia. Por eso es tan importante que, en los momentos de reformas, la mirada se fije con claridad en los criterios de ese ideal de los apóstoles, que no es otro que el servicio y el amor a los pobres que hace que la Iglesia sea pobre y para los pobres. ¿Quién no recuerda la afirmación del Papa Francisco en el primer encuentro con los representantes de los medios de comunicación, nada más ser elegido: «¡Ah, cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!», luego repetida en la Vigilia de Pentecostés con los movimientos eclesiales, de 2013.

En este libro, que se convierte también en una historia y una teología de lo temporal de la Iglesia, encontramos tres estudios seleccionados de entre la ingente obra del padre Y. Congar, que por primera vez fueron publicados en forma de libro en 1963. El primero, en un volumen colectivo sobre el episcopado y la Iglesia universal, al que se ha unido un trabajo que se publicó en un volumen, de 1962, sobre los problemas de la autoridad. Añade el autor un tercer estudio, una exposición hecha en Roma, en el mes de noviembre de 1962, durante la primera sesión del Concilio, ante un grupo de obispos que trabajaban el tema de la Iglesia de los pobres.

La virtud de los clásicos es que el lector se encuentra con párrafos, frases, afirmaciones, escritas hace ya unos cuantos años, que parece han sido redactadas en días pasados. Idas que pertenecen a la tradición de la Iglesia y que, quizá, han pasado al olvido. Por ejemplo, el padre Congar plantea que, si toda la mística de la Iglesia afirma el amor a los pobres, mientras que la Iglesia es, realmente, pobre, incluso a veces indigente, ¿cómo es posible que aparezca rica, señorial? Si la causa para la que fue instituida es la del servicio, ¿cómo es posible que se ofrezca otra imagen? En el libro, las respuestas.

José Francisco Serrano