El Greco y Toledo

El Greco y Toledo, de don Gregorio Marañón, que ahora reedita RBA, en este año dedicado al Greco, fue editado por vez primera, en los cincuenta del siglo pasado, por Espasa-Calpe. En la nota que abre…

Miguel Ángel Velasco

El Greco y Toledo, de don Gregorio Marañón, que ahora reedita RBA, en este año dedicado al Greco, fue editado por vez primera, en los cincuenta del siglo pasado, por Espasa-Calpe. En la nota que abre estas 300 páginas se lee: «Como todos los genios avanzados a su tiempo, El Greco no siempre fue comprendido y respetado por los entendidos en arte. Hoy vale la pena recordar que su actual estatus de gigante indiscutido en la pintura fue fruto de un lento proceso de investigación, gestado, sobre todo, durante el último siglo y medio. Y, dentro de ese proceso de necesaria reivindicación, Gregorio Marañón, hombre de una cultura inabarcable, desempeñó un papel esencial, contribuyendo con una serie de estudios sobre el pintor cretense». Este libro es una espléndida aproximación al Greco, así como un fascinante viaje al Toledo de los siglos XVI y XVII. En el Prólogo, Fernando Marías deja sentado que, «en la experiencia religiosa del Greco, es posible que radicara, si no todo, al menos sí parte fundamental del secreto de Toledo y del Greco. Marañón proyectaba su vivencia religiosa personal como instrumento interpretativo de la obra del Greco. Sus señales desesperadas para entenderse con Dios, en que consistirían sus cuadros de última época, eran señales frustradas, porque a Dios hay que hablarle con una voz inaudible, como la de los místicos, pero no con los pinceles en la mano, aun cuando se sea un genio». Define certeramente la pintura del Greco como ascensional. Cuando Marañón escribió, en Toledo, este libro, confesó: «He tratado ante todo de resucitar la humanidad del protagonista», cuya obra está llena de amor.

Miguel Ángel Velasco