El gran artista olvidado del Renacimiento - Alfa y Omega

El gran artista olvidado del Renacimiento

La National Gallery, de Londres, ha presentado la mayor exposición monográfica dedicada a Federico Barocci (1535-1612), en la que sus principales retablos y pinturas devocionales son desgranados en secuencias de esbozos preparatorios que retratan al gran artista olvidado del Renacimiento

Rosa Puga Davila
La Última Cena (1590-1599).

A Barocci, la preparación de un trabajo llevaba siempre más tiempo que su ejecución misma. Nada es dejado a la casualidad en su trabajo. El pintor siempre paseaba con un cuaderno en la mano y esbozaba cualquier expresión, objeto o situación que lo inspirara; la vida, la gente, los animales y los paisajes fueron la pasión de este artista y estudioso que, con paciencia y meticulosidad, observó con los ojos de la fe el mundo que le rodeaba y exploró los modos de plasmar lo más íntimo del alma.

Barocci fue un hombre de gran espiritualidad. Destacó como pintor en su juventud, y esto le llevó a Roma a continuar sus estudios. Es allí donde, en 1560, tras su participación en la elaboración de un fresco para el Papa Pio IV en el Vaticano, se dice que fue envenenado en una comida al aire libre por coetáneos celosos de su arte. Aquejado por la enfermedad, volverá a Urbino en 1563, donde ejercerá su profesión el resto de su vida. Su enfermedad, que sólo le permitía trabajar dos horas al día, y su personalidad le mantuvieron alejado de los círculos artísticos. Esto, sin embargo, no impidió que se convirtiese en uno de los artistas más influyentes y mejor pagados del siglo XVI, aunque no llegaría a ser tan conocido fuera de sus fronteras como Rubens y artistas barrocos en los que influiría notablemente con su paleta de colores, expresivas composiciones e innovadoras técnicas.

Muchas de sus obras no han salido de las iglesias italianas para las que fueron concebidas, y son desconocidas por el público en general. La National Gallery, de Londres, ha querido hacer justicia a esta estrella olvidada del Renacimiento, trayendo de Italia algunas de ellas. Las más destacadas de la muestra son el retablo conocido como Entierro de Cristo (1580-1582), procedente del municipio italiano de Senigallia, y La Última Cena (1590-1599), que el artista pintó para la catedral de la también italiana localidad de Urbino, donde nació. Es la primera vez que ambas obras de Barocci abandonan Italia. También se puede contemplar el retablo Visitación (1583-1586), procedente de la Chiesa Nuova, de Roma, junto con Institución de la Eucaristía (1608), de la iglesia, también de Roma, Santa María sopra Minerva.

Su faceta más experimental

La muestra recoge también retratos, pequeños cuadros religiosos y su única narración secular, Eneas escapa de Troya (1598). La exposición culmina con aquello a lo que el pintor dedicó más tiempo: más de 65 dibujos preparatorios, estudios en pastel y borradores en óleo, que desvelan su faceta más experimental. El estudio de Cristo en la Cruz, de María Magdalena, de la cabeza del Niño Jesús, o de la Virgen y de sus manos, o el estudio de san Francisco, son algunas de esas partes del Todo a las que aludía. Esbozos de pies, cabezas, poses, animales, posibles composiciones e iluminación son fácilmente reconocibles por los visitantes, en las pinturas, como quienes hubiesen asistido al ensayo previo al acto artístico, y nos acercan al proceso de trabajo e investigación de Barocci.

Belleza de lo divino y lo humano

El director de la National Gallery, de Londres, Nicholas Penny, ha aludido a la exquisitez de sus composiciones, a la armonía en el uso de los colores y a la ternura del sentimiento que Barocci imprimía a sus trabajos, dando a lo sagrado la belleza de lo divino y lo irresistible de lo humano. Y no es para menos.

Admirado por sus coetáneos y mecenas durante su vida, Barocci combinó la belleza del alto Renacimiento y desafió las convenciones creando dinámicas composiciones con sus figuras, que anticipan casi en medio siglo las innovaciones del arte barroco. Lo profundo, lo cálido y lo humano caracterizan un trabajo en el que historias sagradas e inusuales visiones se convierten en trascendentes arquetipos con apariencia universal.