¿Qué español ha colaborado en el último documento del Vaticano?

El español que ha participado en el último documento del Vaticano: «La vida humana no se fabrica»

El español Javier Prades, profesor de San Dámaso, ha presidido la subcomisión de la Comisión Teológica Internacional que ha elaborado el texto

Universidad Eclesiástica San Dámaso
Prades explicando las claves del documento. Foto: UESD.

El español Javier Prades, profesor de la Universidad Eclesiástica de San Dámaso (UESD), ha sido el encargado de presidir la subcomisión de la Comisión Teológica Internacional encargada de la elaboración de Quo vadis, humanitas? Se trata de un documento publicado recientemente por la Comisión Teológica Internacional en el que se realiza una reflexión teológica sobre la identidad del ser humano y su vocación en el contexto de las profundas transformaciones culturales y tecnológicas de nuestro tiempo.

En declaraciones a la UESD, Prades ha explicado que el texto pretende ofrecer un discernimiento crítico sobre las nuevas interpretaciones de lo humano que surgen en el contexto de la revolución tecnológica. «Tenemos que comprender estas nuevas formas de interpretar lo humano a la luz de lo que la revelación cristiana nos enseña», afirma.

La vida como don

Según subraya, el documento busca examinar con atención los desarrollos tecnológicos contemporáneos para identificar qué aspectos pueden considerarse un verdadero progreso y cuáles entrañan riesgos que podrían llegar a poner en peligro la comprensión de la persona humana. Junto a este discernimiento crítico, el documento propone también una reflexión positiva sobre la visión cristiana del ser humano. En esta perspectiva, uno de los conceptos centrales es el de vocación humana integral, inspirado en la enseñanza del Concilio Vaticano II.

«La identidad humana se comprende a la luz de una vocación, de una llamada que pone en juego la responsabilidad y el protagonismo tanto en la vida personal como en la vida social», explica Prades. Desde esta perspectiva, la vida humana no es el resultado de un proceso de fabricación o de una simple evolución técnica, sino un don recibido que implica una responsabilidad. Por ello, subraya una de las intuiciones fundamentales del documento: «la vida humana y la identidad de cada uno y de los pueblos es un don de Dios. Se recibe, no se fabrica». Este don, añade, convierte al ser humano en corresponsable del bien común y del destino de la humanidad.

El documento dedica también una atención particular al fenómeno de la inteligencia artificial. Aunque algunas interpretaciones hablan de una posible inteligencia artificial general capaz de sustituir la inteligencia humana, Prades recuerda que ese escenario pertenece todavía al terreno de la hipótesis. Sin embargo, la inteligencia artificial ya presente en la vida cotidiana plantea interrogantes importantes. «Estamos rodeados de inteligencia artificial en nuestra vida diaria, y tiene consecuencias importantes en ámbitos como la educación, la familia o la comprensión que el ser humano tiene de sí mismo», explica. Por ello, insiste en la necesidad de un discernimiento crítico sobre su desarrollo y su uso.

El destino de la humanidad

Para el profesor de la UESD, el documento de la Comisión Teológica Internacional ofrece una perspectiva profundamente esperanzadora sobre el destino de la humanidad. La antropología cristiana, señala, permite comprender que el ser humano está llamado a una plenitud que trasciende cualquier horizonte puramente tecnológico. «La humanidad va hacia Aquel que la ha creado, hacia quien le ha dado la libertad y la responsabilidad de participar en la historia», afirma. En esta perspectiva, la redención en Cristo garantiza que el destino último de la humanidad es el encuentro definitivo con Dios.

Prades destaca además que el trabajo de la Comisión Teológica Internacional se realiza en un contexto de colaboración entre teólogos de todo el mundo al servicio de la Santa Sede. La elaboración del documento ha sido, según explica, una experiencia de intercambio intelectual y eclesial muy rica, que refleja la diversidad cultural de la teología contemporánea y su vocación de servicio a la Iglesia universal.

El profesor subraya finalmente que su participación en este trabajo representa también una contribución de la Universidad Eclesiástica San Dámaso al servicio de la teología y de la Iglesia universal. Como señala, la presencia de profesores de la UESD en organismos de reflexión teológica como la Comisión Teológica Internacional constituye una expresión del compromiso académico de la universidad con la investigación y el diálogo entre fe y cultura en el mundo contemporáneo.