«El Dios que nos busca»

Título: Fuga y retorno de Teresa; Autor: Alfonso Crespo Hidalgo; Editorial: San Pablo

José Francisco Serrano Oceja

Título: Fuga y retorno de Teresa
Autor: Alfonso Crespo Hidalgo
Editorial: San Pablo

Me sirve la confidencia conclusiva de esta preciosa introducción a la vida interior, espiritual, de Teresa de Jesús, a la relación de Dios con Teresa y de Teresa con Dios. Es la confidencia que el padre Federico Ruiz, carmelita descalzo, maestro de espiritualidad, le hizo al autor de este libro: «Hoy vivimos un desencanto espiritual». Es evidente que muchos creyentes responden con generosidad a la llamada de Cristo. Pero también lo es que algo raro le está sucediendo a nuestra fe y a nuestra vida de fe. Añade Alfonso Crespo: «La comunidad eclesial se encuentra como desposeída de su rico patrimonio y de su proyecto de vida, acosada por una indiferencia externa y cierta mediocridad interior que os abruma, y a veces deprime». De ahí que sea necesario volver la mirada, en cada momento, al Dios que sedujo y enamoró a Teresa, «¡vida de toda las vidas!».

La obra de Teresa de Jesús es teología narrativa, como se puede leer en el libro de su vida. Es decir, nos habla de Dios al hilo de los hechos de la vida y no tanto según un esquema doctrinal. En esta narración juega un papel clave la conversión de Teresa, que origina un nuevo comienzo y una existencia nueva. Es esa conversión, el relato que nos legó la santa de Ávila, y sus circunstancias, las personas, los libros y las cosas, lo que centra este precioso proyecto de explicar, con un lenguaje actual y teniendo muy presentes los problemas actuales de la vida espiritual de las comunidades parroquiales, la seducción de Dios en el alma de Teresa de Jesús.

La idea originaria de este libro surgió a partir de la lectura dialogada que el sacerdote Alfonso Crespo Hidalgo realizó, con un amigo suyo carmelita, de el Libro de la vida. Una lectura que tenía como clave de bóveda la imagen de Dios que la santa había grabado en su corazón. El Dios de Teresa, «el Dios que nos busca»; el Dios de Teresa, ese Dios que «tanto me esperó», sobresale en cuatro notas: es un Dios dinámico, personalísimo en la relación con Teresa, celoso y excluyente de todo rival afectivo y operante hasta lo insospechado en todas la capacidades de su enamorada. Ese Dios que siempre vuelve a enamorar. Como diría Francisco Liñán en su poema sobre la Castilla trascendente, «llega Teresa en amores letrada».

Un último apunte de esta síntesis y glosa de la conversión, vocación y oración de Teresa de Jesús: las constantes referencias de nuestro autor a la experiencia pastoral, no solo en las confidencias que se van desgranando a lo largo del libro sino en los textos de la santa, contextualizados en los problemas del presente. Por ejemplo, aquel en el que Teresa reflexiona sobre el estado de la Iglesia, advirtiendo de la necesidad de una reforma: «Y no sé de qué nos espantamos haya tantos males en la Iglesia, pues los que había de ser los dechados para que todos sacasen virtudes tienen tan borrada la labor que el espíritu de los santos pasados dejaron en las religiones. Plega a la divina Majestad ponga remedio en ello, como ve que es menester, amén». Amén pues.

José Francisco Serrano