El cura más joven de Madrid quiere «entregarlo todo» - Alfa y Omega

El cura más joven de Madrid quiere «entregarlo todo»

Ignacio Ozores participa en la asamblea presbiteral CONVIVIUM para todos los sacerdotes de Madrid. A sus 26 años, ver el ejemplo de los mayores «es un regalo enorme»

Rodrigo Moreno Quicios
Ignacio Ozores tiene 26 años y es el sacerdote más joven de Madrid. Foto: Archimadrid

Como a los 1.500 sacerdotes de Madrid con encargo pastoral convocados a CONVIVIUM, a Ignacio Ozores Puig le llegó la invitación para esta gran asamblea presbiteral del 9 y 10 de febrero hace ya unos meses. Le pareció una convocatoria más «y ya veremos», cuenta a Alfa y Omega. Pero conforme pasaban las semanas, se le fue colando el deseo de juntarse con el resto de curas de la archidiócesis, con el arzobispo, «y ver qué sacerdote necesita Madrid».

Y se ha ido ilusionando con esta ocasión —de hecho es uno de los autores del himno oficial—, que será un «signo muy visible de la comunión de los sacerdotes», en la diversidad, como ha quedado tan de manifiesto en las preasambleas de sacerdotes que se han desarrollado estas últimas semanas en el Seminario Conciliar de Madrid por franjas de edad de ordenación.

Ignacio Ozores. Foto: Archimadrid

Una diversidad que es también generacional. Ignacio, que con 26 años es el sacerdote más joven que participará en CONVIVIUM, vive en primera persona esta pluralidad: en su parroquia, el Espíritu Santo y Nuestra Señora de la Araucana, están él, ordenado en 2024; su párroco, Ignacio Loriga, que ha cumplido los 25 años de sacerdocio, y José Ignacio Pacheco, de 85 años. «Para mí poder hablar con él, ver cómo celebra la Misa, cómo se desenvuelve en el ministerio, es un regalo enorme».

«Una experiencia en la que todos ganamos»

Ignacio Ozores describe CONVIVIUM como «una experiencia en la que todos ganamos; creo que los sacerdotes que llevan más tiempo viviendo el ministerio nos pueden enseñar a los más jóvenes qué significa la fidelidad, la madurez, una consagración después de tantos años de vida». Y a su vez, las generaciones más jóvenes de sacerdotes «venimos con muchísima ilusión, con un deseo muy grande entregarlo todo; Y nosotros también podemos generar ese aliento».

Ignacio Ozores fue ordenado sacerdote por el cardenal José Cobo. Foto: Archimadrid

Así, en la asamblea presbiteral encajarán «la ilusión y el empuje de las generaciones jóvenes de sacerdotes con la madurez y experiencia de sacerdotes que llevan tantísimos años entregando la vida».

«La realidad sacramental está por encima»

Y enlazado con la comunión sacerdotal está el tema de la fraternidad sacerdotal. Esto, reconoce Ignacio, le costaba más al principio, porque él entiende muy bien que se cuide a quien uno quiere; «pero siempre me ha costado el concepto de vivir esa comunión con alguien con quien quizá lo único que comparto es el ministerio». «Pero cuando uno va entrando en lo que significa ser sacerdote, va oliendo y entiende que la realidad sacramental está por encima de una afinidad personal».

En definitiva, «hay una comunión que no depende tanto de una afinidad y unos gustos compartidos, sino de un amor en el que uno vive y entrega su vida». El sacerdocio se comparte «independientemente de la historia de cada uno» y en el lugar «donde todo converge, que es Jesús».