El colegio de Madrid que es «la envidia» de su barrio por desdoblar clases en su parroquia

Un total de 32 niños de 1º de ESO están acudiendo a la parroquia Nuestra Señora de la Peña y San Felipe Neri a clase

Begoña Aragoneses

Cerca de 100 años llevan las hermanas operarias del Divino Maestro, conocidas como las avemarianas, dedicadas a «educar a los pobres, a los niños de los barrios obreros para darles la oportunidad de estar preparados y realizarse en sus trabajos y en sus familias». Lo cuenta la hermana Catalina Moreno, directora del colegio El Ave María de Puente de Vallecas, a la que se le abrió el cielo cuando Jesús Pinto, su párroco, le ofreció las salas de catequesis para que pudiera desdoblar clases. «Somos la envidia del barrio», bromea. Hay otros colegios que no han tenido tanta suerte y las religiosas que los llevan se lamentan: «¡Tenemos todo revolucionado!», le dicen cuando se la cruzan por la calle.

Así, un total de 32 niños de 1º de ESO están acudiendo a la parroquia Nuestra Señora de la Peña y San Felipe Neri a clase. Los alumnos no tienen ni que cruzar la calle, ya que parroquia y colegio lindan una con otro: «Los ventanales del templo dan a nuestro patio». Para el recreo, sin problema: lo hacen en el claustro del complejo parroquial, que tiene jardín y fuente. El profesor de Plástica volvió el primer día entusiasmado, cuenta la hermana Catalina, porque dar clase oyendo el «ruidito del agua» fue para él como estar en un «jardín japonés». «Un paraíso», lo define el párroco, que vio claro el uso que se le podía dar a unos salones parroquiales que solo están ocupados por las tardes, para las catequesis. «Hoy han empezado en otra sala», cuenta, y ya son tres las que ocupan los niños. Pero aún les quedan espacios «más pequeños» por si van surgiendo nuevas necesidades.

Desde el colegio se llevó todo el material y se encargan también de la limpieza de las aulas improvisadas, que ahora es «más esmerada, y dos veces al día», apunta la hermana. Los alumnos desplazados acuden al centro educativo solo para comer –«los más pequeñitos lo hacen en su clase y a partir de Primaria, por turnos en el comedor y en otro salón que hemos habilitado con mesas»– y para la clase de Educación Física. Para los padres, las novedades son una «tranquilidad» porque se gana en seguridad, aunque no todos lo están viviendo así: hay varias familias chinas que no llevan a sus hijos pequeños «por miedo, pero los niños donde mejor están es en el colegio», destaca la hermana, que añade que «se adaptan más fácilmente a las cosas» y para ellos ya es un «ritual» la toma de temperatura y el uso del gel hidroalcohólico al entrar al colegio.

Relación muy estrecha con la parroquia

«El colegio y la parroquia han estado unidos desde siempre», destaca la directora. De hecho, El Ave María está construido en terreno parroquial, y el templo acoge todos los actos litúrgicos del centro docente, como Navidad, Miércoles de Ceniza o la Encarnación, entre otros. También la Eucaristía de comienzo de curso, que se celebra los 29 de septiembre coincidiendo con la fiesta de los arcángeles, ya que el fundador de las avemarianas llevaba el nombre de Miguel (Miguel Fenollera, 1880-1941). «Nuestro padre fundador fue sacerdote diocesano de Valencia, donde tenemos la casa madre. Su primera fundación fue en Bilbao, en las zonas mineras, y la segunda aquí en Vallecas, la nuestra», señala la directora. «Ayer tuvimos la Misa pero fuimos solo los profesores» para garantizar la seguridad.

Una seguridad que marcará también las celebraciones de las fiestas en honor a la titular de la parroquia, Santa María de la Peña. La talla de la Virgen que se venera en el templo es una réplica de Nuestra Señora de la Peña de Francia, patrona de Salamanca, que se localiza en un santuario erigido en la sierra de la Peña de Francia. «El primer párroco –cuenta Jesús Pinto– era de Salamanca, y como la advocación estaba libre, le puso ese nombre».

Los actos festivos arrancan con el triduo que se desarrollará los días 1, 2 y 3 de octubre, con Eucaristía a las 19:00 horas. El sábado, 3 de octubre, habrá además adoración con el Santísimo de 10:00 a 14:00 horas. La fiesta grande será el domingo, 4 de octubre, con la Misa solemne a las 12:30 horas. A diferencia de otros años, este no será un día de convivencia de feligreses y tampoco habrá actividades para niños.

Puente de Vallecas es una de las zonas de Madrid con mayor incidencia del coronavirus, y «hay mucho miedo», según el párroco. En la iglesia es distinto, «tenemos todo muy desinfectado y estamos muy concienciados, pero el virus está ahí». Expectante ante las posibles nuevas medidas de restricción de la movilidad –no solo en el barrio, que lleva en semiconfinamiento una semana y media, sino también en otras zonas de Madrid– el párroco asegura que, aunque por el momento hay menos niños que otros años apuntados a catequesis, la parroquia va teniendo movimiento. En el mes de octubre se celebrarán además las Confirmaciones.