Line of Duty. El cascabel al gato - Alfa y Omega

Line of Duty. El cascabel al gato

Isidro Catela
Un momento de la serie Line of Duty. Foto: Steffan Hill

Hubo una vez, en una casa, un gato tan activo y vigilante que no dejaba tranquilos a los ratones. Como en la conocida fábula de Samaniego, una vez diagnosticado el problema e incluso hallada una posible solución, la cuestión está en quién va a ser el guapo que le ponga el cascabel al gato. De eso exactamente va una de las series policíacas más interesantes que se han hecho en los últimos años. Line of Duty, estrenada en 2012, con cuatro temporadas completas, es una serie británica sobre unidades anticorrupción y policías que vigilan a policías. Se trata de un apasionante thriller policial creado y escrito por Jed Mercurio, el polifacético director y novelista, que antes fue médico y oficial de la Royal Air Force, y que es autor también de series como Bodyguard y Bodies.

Line of Duty va directa, tumba al espectador, lo manda a la lona desde el principio. Galardonada y aclamada por público y crítica, es un continuo combate moral sobre buenos y malos, sin que el guion nos dé tregua y nos permita saber quiénes son exactamente unos y otros. Clasificada por Netflix para mayores de 16 años, sobre todo por su carga de violencia explícita, la serie enamorará a los fans de la novela y el cine negros.

La factura técnica de la serie, la dirección de actores y las interpretaciones son magníficas. La BBC, en esto por lo menos, es un ejemplo. Mantiene el pulso constante, pero los cinco capítulos de la primera temporada, de una hora de duración cada uno, rayan a tal altura que resultan difíciles de superar. A los seriófilos les recordará en algunas cosas a The Wire, a 24, o a la misma Bodyguard, del mismo director.

Ya se está rodando la siguiente entrega, así que en 2019 nos regalarán la quinta temporada y está firmada la sexta. Si empiezan, les será complicado dejarla. Es adictiva. Cuidado con binge watching, o la desaconsejable práctica, tan de moda sobre todo entre el público joven, del atracón de capítulos, uno tras otro sin parar. Es uno de los pocos riesgos que tiene: saltarse la delgada línea de la responsabilidad y convertir a Netflix en el contemporáneo y verdadero opio del pueblo.