El cardenal Steiner nuevo presidente de la CEAMA: Una Iglesia sinodal que cuenta con todos los bautizados - Alfa y Omega

El cardenal Steiner nuevo presidente de la CEAMA: Una Iglesia sinodal que cuenta con todos los bautizados

El arzobispo de Manaos, cardenal Leonardo Steiner, nuevo presidente de la CEAMA para el periodo 2026-2030, analiza los desafíos para la Iglesia de la Amazonía en los próximos años

Luis Miguel Modino
Foto: CEAMA.

La Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) celebró del 16 al 20 de marzo de 2026 su VI Asamblea General. En este encuentro se eligió a la nueva presidencia para el período 2026-2030. El nuevo presidente es el arzobispo de Manaos, el cardenal Leonardo Ulrich Steiner, y junto a él forman parte de la presidencia cuatro vicepresidentes: el padre Jesús Huamán Conisilla (ecuatoriano), en representación de los presbíteros; la hermana Sônia Maria Pinho de Matos (brasileña), en nombre de la Vida Religiosa; Marva Joy Hawksworth (guayanesa), que representa al laicado; y Juan Urañavi (boliviano), representante de los pueblos indígenas.

«Un verdadero equipo», según el cardenal Steiner, que «representa también esa diversidad de ministerios y vocaciones, convirtiéndose así en una presidencia sinodal». En la Iglesia de la Amazonía «existe realmente una dinámica diferente». De hecho, la CEAMA es «una forma de que las Iglesias se unan, de que las Iglesias sueñen juntas, de que las Iglesias busquen sus propias dinámicas, pero también de que den testimonio del Evangelio y anuncien el Reino de Dios».

Foto: CEAMA.

La CEAMA, según su presidente, debe aspirar a «ser esa presencia sinodal, esa presencia encarnada, esa presencia liberadora, esa presencia misionera de las Iglesias en la región de la Amazonía». El cardenal Steiner hace hincapié en la necesidad de «ser cada vez más una Iglesia sinodal», que cuente con todos los bautizados, que tenga en cuenta todas las culturas, «para que la fe y el Evangelio puedan encarnarse en estas realidades concretas».

Un elemento fundamental es «que todos los bautizados, en sus representaciones, puedan estar presentes en el momento de la reflexión, de la oración, de los debates, de la búsqueda de las líneas pastorales, de la búsqueda de los horizontes para reforzar la vida de las comunidades», destaca el arzobispo de Manaos. En definitiva, se busca ser «una Iglesia del pueblo de Dios, que procura ser presencia del Reino de Dios».

La Iglesia de la Amazonía le está confiando una nueva misión: presidir la CEAMA. ¿Cómo asume este servicio?
—Lo asumo como un servicio, pero no estoy solo. La presidencia está formada también por un presbítero, un indígena, una religiosa de vida consagrada y una laica. Es un verdadero equipo el que está al frente de la CEAMA. Esto ayuda mucho porque representa también esa diversidad de ministerios y vocaciones, convirtiéndose así en una presidencia sinodal, ya que la CEAMA desea servir sinodalmente a nuestras Iglesias.

La Conferencia Eclesial de la Amazonía es la respuesta a la petición del Sínodo para la Amazonía de crear «un organismo episcopal que promueva la sinodalidad entre las Iglesias de la región». ¿En qué medida es importante la intención del Papa Francisco de que este organismo episcopal se convirtiera en una conferencia eclesial?
—Existe realmente una dinámica diferente. Cuando los obispos se reúnen, están, por así decirlo, representando a las diversas diócesis, a las diversas iglesias particulares. El paso de la CEAMA pretende, por así decirlo, es congregar, reunir y animar a las iglesias particulares que se encuentran en la Amazonía. Esta conferencia eclesial tiene que ver precisamente con ser una forma de que las iglesias se unan, de que las iglesias sueñen juntas, de que las iglesias busquen dinámicas propias, pero también de que den testimonio del Evangelio y anuncien el Reino de Dios.

Quizás hasta ahora hayamos percibido la eclesialidad como una participación de todos los ministerios. Pero cada vez es más evidente la necesidad de la participación de todas las iglesias particulares que se encuentran en la Amazonía. Los próximos cuatro años deben poner énfasis en esta cuestión denominada conferencia eclesial. Eclesial para las iglesias particulares, es decir, para las diócesis, las prelaturas y los vicariatos.

Foto: CEAMA.

En estos casi seis años de camino, ¿cuáles son los avances logrados y los retos que aún hay que afrontar?
—El gran avance fue soñar con el Papa Francisco en tener la CEAMA como una conferencia eclesial. Ese fue el gran paso dado. Es evidente que debemos revisar algunas cuestiones para que realmente se convierta en una conferencia eclesial para la Panamazónia. Y tal vez el avance consista en buscar cada vez más ser esa presencia sinodal, esa presencia encarnada, esa presencia liberadora, esa presencia misionera de las Iglesias en la región amazónica.

El elemento que nos plantea un gran desafío es mantenernos en esta dinámica. Hoy en día, en la realidad de nuestras iglesias, ya contamos con varios hermanos, entre los que me incluyo, que no participamos en el Sínodo para la Amazonía, y necesitamos entrar en esta dinámica, abrirnos a esta dimensión, para así tener realmente una Iglesia que sea testimonio del Reino de Dios.

—La CEAMA se considera el modo propio de la Iglesia que está en la Amazonía. ¿Cómo concretar este modo propio y ayudar a las diócesis a ver la CEAMA como un aliento en su misión en el territorio?
—En primer lugar, es importante que seamos cada vez más una Iglesia sinodal. Es decir, la participación de los laicos, de la vida religiosa, de nuestros líderes comunitarios. Esa Iglesia que realmente quiere ser un signo del Reino de Dios con todos, pero que cuenta con todos para que esa presencia se afirme cada vez más.

Pero también una Iglesia —o unas Iglesias— que tenga en cuenta la realidad. Es lo que dice el Papa Francisco en Querida Amazonía en los cuatro sueños. Una Iglesia que da testimonio teniendo en cuenta las cuestiones sociales, las cuestiones medioambientales y las cuestiones culturales. Una Iglesia viva que no deja nada de lado, porque sabe que el Reino de Dios exige transformación, exige cada vez más vigor y energía.

Ese ímpetu es lo que debemos ayudar a fortalecer entre nosotros. Ser verdaderamente iglesias en los territorios que tengan en cuenta esa forma propia de la Iglesia de estar presente y dar testimonio del Evangelio, de ser señal del Reino de Dios.

Foto: CEAMA.

La inculturación y ser una Iglesia de presencia fueron puntos destacados del Sínodo para la Amazonía con vistas a la construcción del Reino de Dios. ¿Hasta qué punto debe ayudar la CEAMA en este sentido?
—La CEAMA, al estar en la Amazonía, tiene en cuenta todas las culturas, y son muchas culturas porque son muchos los pueblos. Tener en cuenta esta diversidad cultural para que la fe y el Evangelio puedan encarnarse en estas realidades concretas. Tener en cuenta la cultura, como decía el Papa Francisco, inculturar los ministerios, inculturar la espiritualidad.

Este aspecto es fundamental: cómo inculturar el Evangelio, la espiritualidad que recibimos de los Evangelios para poder ser así esa presencia profundamente inculturada. Me refiero especialmente al gran número de pueblos indígenas y a la enorme diversidad de pueblos indígenas que tenemos en Brasil, pero también en otros países, y que tienen tradiciones culturales muy diferentes, religiosidades diferentes. Una fe que poco a poco se ha ido encarnando en estas realidades y que debe profundizar cada vez más en esa religiosidad.

—¿Qué puede aportar la Iglesia de la Amazonía, a través de la CEAMA y otras instituciones y organismos, a la concreción de la sinodalidad en la Iglesia universal?
—En nuestra región de la Amazonía existe una gran búsqueda de sinodalidad, pero es un camino ya recorrido. No es una novedad para muchas de las iglesias que se encuentran en la región amazónica. Las asambleas regionales, las asambleas diocesanas, de los vicariatos, de las diócesis, de las prelaturas, las asambleas parroquiales, las asambleas de las áreas misioneras, las asambleas de cada comunidad, todo ello es un signo significativo de ser realmente una Iglesia sinodal.

Ahora bien, cómo continuar este camino y cómo ayudar a que todas las Iglesias tengan esta presencia sinodal, es decir, la presencia de todos los bautizados, que todos los bautizados, a través de sus representantes, puedan estar presentes en el momento de la reflexión, de la oración, de los debates, de la búsqueda de las líneas pastorales, de la búsqueda de los horizontes para fortalecer la vida de las comunidades.

En esta cuestión de la sinodalidad es muy importante también mencionar la participación de las comunidades en las reflexiones sobre las líneas pastorales y también sobre los ministerios. Escuchar a estas comunidades es una señal importante para la Iglesia universal.

Foto: CEAMA.

—¿Por qué es importante la presencia de los presbíteros, de la vida religiosa, de los pueblos indígenas y del laicado en la presidencia y, por tanto, su participación en la toma de decisiones?
—Porque es una Iglesia sinodal. La Iglesia que está en la Amazonía busca ser una Iglesia sinodal. Es decir, una Iglesia del pueblo de Dios. El pueblo de Dios que busca ser presencia del Reino de Dios. El pueblo de Dios abarca todas las vocaciones, todos los ministerios, y esta presencia en la presidencia quiere significar que la CEAMA es esencialmente un organismo de la Iglesia católica sinodal. Todas las diócesis están representadas en las asambleas, pero en la presidencia contamos con esta representación de las diversas iglesias, y también con la presencia de las diversas vocaciones y ministerios.

—De cara al futuro, ¿qué encargo está recibiendo la nueva presidencia de la VI Asamblea de la CEAMA?
—La Asamblea está señalando algunos horizontes. Inicialmente se pensaba en un plan pastoral. Ahora bien, un plan pastoral en diócesis que forman parte de una conferencia que tiene sus Directrices para la Acción Evangelizadora, sería muy difícil. Por eso se buscan horizontes, por ejemplo, el horizonte de una ecología integral: cómo ser esa presencia de la Iglesia y cómo valorar la ecología integral, cómo tener en cuenta la ecología integral en nuestra evangelización junto a nuestras comunidades.

Otro aspecto que también se presenta es la ministerialidad. Cómo fomentar la diversidad de la ministerialidad en nuestras comunidades.