El cardenal Cobo invita a «ver y acoger la luz» de «san José» - Alfa y Omega

El cardenal Cobo invita a «ver y acoger la luz» de «san José»

El arzobispo de Madrid acudió a la parroquia Patrocinio de San José, en la Vicaría IV, para celebrar junto a la comunidad su fiesta patronal

Luis Miguel Modino

La parroquia Patrocinio de San José, en la Vicaría IV, celebra en estos días su fiesta patronal. Un momento que «siempre es una suerte, porque nosotros somos de aquellos que estamos llamados, y este es un regalo que tenemos, a tener una luz especial», como decía el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, que presidió la Eucaristía este domingo, 15 de marzo, al inicio de su homilía.

No olvidar la luz que tenemos

El cardenal hizo una llamada a ser luz, a «no olvidar la preciosa luz que tenemos nosotros». En sus palabras fue explicando el sentido del Evangelio del IV Domingo de Cuaresma a la comunidad parroquial, entre ellos los niños que este año harán la Primera Comunión, a quienes entregó una cruz. Una fiesta que se celebra durante la Cuaresma, un tiempo en que, en preparación para la Vigilia Pascual cuando se enciende la luz de Jesús, el desafío es «reconocer que esa es la luz que todos tenemos dentro».

Por ello, el arzobispo destacó que «la alegría es saber que tenemos una luz que Jesús ha depositado en nosotros y que la luz pascual se encenderá», algo que sucederá «por muy mal que vayan las cosas, por muchas tristezas que tengamos, por muy mal que nos digan que va el mundo». Sucede, subrayó el cardenal Cobo, porque «Dios tiene el poder de transformarlo todo», y enciende la luz «por muy mal que vayan las cosas». Luces pequeñas, «pero que hay que aprender a reconocer».

En la figura del ciego, de aquel que muchos habían etiquetado, somos llamados a reflexionar a partir de la actitud de Jesús. Desde ahí el arzobispo mostró que «Jesús cuando va por allí no pasó de largo, porque Jesús nunca pasa de largo ante una persona que sufre, nunca. Jesús cuando ve a alguien que llora, o cuando ve a alguien que sufre, nunca pasa de largo. Él siempre se para y toca. Jesús se para, habla con la persona y la toca, y así aleja la oscuridad de aquel ciego».

Mirarnos por dentro

Este evangelio, en palabras del arzobispo de Madrid, «nos ayuda también a nosotros a mirarnos por dentro, porque este ciego de repente es como cada uno de nosotros. A veces nosotros descubrimos que esa luz que tenemos, que ha puesto Dios, no la hemos descubierto, y a veces nos damos cuenta de que estamos también un poquito ciegos, porque Dios va poniendo luces en nuestra vida y nosotros no las sabemos descubrir. Veremos muchas luces, pero del corazón a veces estamos ciegos y estamos sentados, como aquel ciego, haciendo siempre lo mismo, cansados, a veces muy abrumados, porque es que tenemos tantos problemas».

Algo que comparó con la participación en la parroquia. En ese sentido, analizando la realidad, dijo que «ya no hay ateos de estos que nieguen a Dios, pero hay mucha gente que no le interesa para nada Dios. Hay otros que quieren un Dios como ellos quieren, y le piden a Dios que haga lo que uno quiere». Frente a esto, afirmó que «cuando uno tiene esta luz, las cosas cambian».

Fue analizando los distintos personajes que aparecen en el pasaje del ciego de nacimiento, afirmando que en ellos nos vemos reflejados: los vecinos, los padres del ciego, entre otros. El ciego, recordó el arzobispo, después de serle aplicado barro, no sólo nació de nuevo, sino que empieza a ver las cosas nuevas, algo que nos «pasa a todos los que descubrimos la luz de Dios en nosotros». Desde ahí resaltó que «nosotros tenemos esa luz y nosotros podemos ser como ese ciego que podemos ver a través del barro, a través de las dificultades».

Acoger la luz como San José

Desde el ejemplo de San José, el arzobispo dijo que «se puede ver y se puede acoger la luz como él lo hace». Lo hace de forma sencilla, cuidando a Jesús, creando familia. «Se puede ver creando parroquia, creando familia aquí y ayudándonos unos a otros, porque esa es la forma de reconocer la luz», señaló el cardenal Cobo.

Finalmente, felicitó a la parroquia por la fiesta, por celebrar «que es posible ver a través de los ojos de San José, cuidándonos, queriéndonos y haciendo familia». También porque en «esta Pascua, al final de esta Cuaresma, vais a reconocer la luz y lo vais a hacer juntos. Una luz que el Señor ha puesto aquí en cada uno de nosotros». Para ello invitó a «pedirle a San José que nos ayude a hacer esa familia aquí en la parroquia, que nos ayude a cuidar y que nos ayude a querernos también un poquito más entre nosotros».