Cobo se une desde Cibeles a la vigilia por la paz del Papa

Madrid se une con el cardenal Cobo desde Cibeles a la vigilia de oración por la paz del Papa

«También nosotros, con la alegría de la Resurrección, rezamos por la paz», ha dicho el arzobispo de Madrid tras felicitar la Pascua a los presentes y pedir diez segundos de silencio para unirse a las intenciones del Papa

José Calderero de Aldecoa
El cardenal Cobo, sobre el escenario, leyendo la carta del Papa.

El arzobispo de Madrid, el cardenal Cobo, ha hecho acto de presencia en la Fiesta de la Resurrección, organizada este sábado por la Asociación Católica de Propagandistas, y se ha subido al escenario con una sorpresa entre sus manos para todos los presentes.

El purpurado ha leído una carta en la que el Papa ha hecho alusión al lema de su viaje a España y en la que ha invitado a contemplar «a Cristo y seguidlo hasta la santidad». Asimismo, León XIV ha confirmado en la misiva que uno de sus actos en Madrid tendrá lugar en Cibeles: «Mientras llega el momento de encontrarnos en Cibeles, os pido…».

Feliz Pascua

Además de leer la carta, el cardenal Cobo ha aprovechado la ocasión para felicitar la Pascua a los asistentes a la fiesta. Todos ellos, espoleados por el arzobispo de Madrid, han gritado al unísono: «¡Cristo ha resucitado!»

Por otro lado, el arzobispo ha querido unirse a la vigilia de oración por la paz que el Pontífice ha celebrado en la basílica de San Pedro en el mismo horario que la Fiesta de la Resurrección.

El compromiso de la paz

«También nosotros, con la alegría de la Resurrección, rezamos por la paz sabiendo que la paz se reza, se pide, y pide nuestro compromiso y nuestro trabajo. La paz también es un compromiso para trabajar», ha asegura el purpurado, cuya intervención ha arrancado un aplauso en los presentes.

Ese compromiso, según Cobo, «empieza cuando nos atrevemos, como Jesús nos dice en la Resurrección, a reconocer al otro siempre como hermano». Y al contrario, «cuando quebramos ese encuentro, cuando el otro es una idea o un enemigo y pierde el rostro de ser humano, ahí empieza toda la guerra, en ese egoísmo».

Por último, el arzobispo de Madrid ha pedido que «siempre reconozcamos en el resto de personas al ser humano, y así quebraremos todas las guerras».

Tras estas palabras, ha pedido diez segundos de silencio para «elevar juntos una oración por la paz, uniéndonos al Santo Padre y a tantos lugares que están padeciendo la injusticia, la guerra, la violencia y la muerte de tantos inocentes».