El amor que da vida

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

Mucho se ha debatido últimamente en torno a la dimensión unitiva del matrimonio, pero poco sobre cómo abrirse a los hijos refuerza la misma unión conyugal. Kimberly Hahn, en El amor que da vida (ed. Rialp), escribe sobre el maravilloso plan de Dios para el matrimonio, y cómo Dios bendice la relación conyugal abierta a un nuevo nacimiento, mientras que la anticoncepción es un veneno que separa a los esposos. La autora subraya palabras hoy en desuso: generosidad, entrega, sacrificio, renuncia…, y muestra que están unidas a otras como alegría, gratitud, humildad y amor de verdad, que todos deseamos.

Hahn salpica cada página con testimonios de parejas -sobre todo mujeres- que se han fiado de Dios para acoger a un hijo más; y lo hace con realismo, mostrando las dificultades, pero también desmontando uno por uno los miedos más comunes asumidos en esta sociedad, incluso en la misma Iglesia; lamenta la falsa comprensión pastoral de los sacerdotes que aconsejan de manera contraria al Magisterio; y ofrece un precioso testimonio de fe en la Providencia y de celo por mostrar cómo es el amor tal como lo quiere Dios y como está inscrito en nuestros cuerpos.

Benedicto XVI escribió que «siempre habrá minorías íntimamente convencidas de la exactitud de la Humane vitae y que, viviéndola, quedarán plenamente satisfechas». Kimberly y Scott Hahn lo están, y hablan de ello como aquel que encuentra un tesoro y, de la alegría que le da, lo quiere compartir con los demás matrimonios.

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo