Dos películas sobre bancos en tiempo de crisis - Alfa y Omega

Dos películas sobre bancos en tiempo de crisis

Ofrecemos hoy dos cintas que tienen varias cosas en común: se estrenan directamente en plataformas, se basan en personas y hechos reales, y las dos giran en torno a un banco. Ambas tienen interés, aunque sea por diferentes motivos

Juan Orellana
Samuel L. Jackson y Antony Mackie en ‘El banquero’. Foto: Apple TV+

Ofrecemos hoy dos cintas que tienen varias cosas en común: se estrenan directamente en plataformas, se basan en personas y hechos reales, y las dos giran en torno a un banco. Ambas tienen interés, aunque sea por diferentes motivos

El banquero

La película pone el foco en Bernard Garrett (1922-1999), un hombre negro de Texas que desde niño aprendió y se familiarizó –observando y escuchando– con las dinámicas financieras del mercado inmobiliario. Estudió y se convirtió en un potencial gran empresario, pero sabía que el color de su piel le iba a cerrar cualquier puerta hacia el éxito. Así que tuvo que ocultarse y poner de escaparate de sus negocios a un joven blanco amigo de su primo. El resto es ya historia, con prejuicios y ambiciones que la película se encarga de recordarnos.

Anthony Mackie, Samuel L. Jackson y Nicholas Hoult protagonizan esta historia en la que se van a entrelazar la mejor y la peor cara del ser humano. Lo que pretendía Garrett era, como empresario inmobiliario, conseguir casas asequibles para la población negra, casas en barrios tradicionalmente limitados a la población blanca. Para ello se trasladó a Los Ángeles, donde la presión racista era un poco menor. Pero luego se hizo banquero en Texas, y trató de ofrecer créditos a bajo interés a los negros, para que pudieran poner en marcha sus pequeños negocios. En definitiva, Garret quería que el sueño americano también pudiera ser una realidad para los afroamericanos, que en los años 60 seguían siendo, de facto, una población discriminada.

Aunque la película se pierde a veces en tecnicismos financieros, sus tramas se siguen perfectamente y consiguen acaparar nuestro interés. La película subraya la integridad moral de Garret, que nunca pierde ni su dignidad ni los modales, y que en ese sentido recuerda curiosamente a Atticus Finch. También destaca la fe y el amor incondicionales de su esposa Eunice (Nia Long), y la lealtad y simpatía de su socio Joe Morris (Samuel L. Jackson), que hace un trabajo fantástico.

Ethan Hawke junto a Noomi Rapace en El captor’. Foto: Darius Films

El captor

Frente al tono serio de la cinta anterior, esta tiene el toque surrealista que rodeó los hechos absurdos en los que se basa el guion. En 1973, un hombre vestido de vaquero asaltó el banco más importante de Estocolmo, haciéndose con tres rehenes. Lo que pedía era la liberación de su amigo Gunnar Sorensson, otro atracador que cumplía condena en prisión. La originalidad de esta historia nada nueva estriba en la personalidad del protagonista, que interpreta Ethan Hawke. El espectador enseguida se da cuenta de que no solo está un poco loco, sino que fundamentalmente es una buena persona. No quiere hacer daño a nadie y se preocupa de sus rehenes más allá de lo previsible. Eso va a favorecer el síndrome de Estocolmo que va a desarrollar una de las rehenes, Blanca, que interpreta la actriz sueca Noomi Rapace, y que es la trama menos interesante del filme, por ser tópica. Una película en la que el espectador se pone de parte de los malos y en contra de los buenos, unos policías para los que el fin justifica los medios. Porque, el que esté sin pecado, que tire la primera piedra.

Juan Orellana