Dos películas que arrancan una profunda sonrisa - Alfa y Omega

Dos películas que arrancan una profunda sonrisa

Llegan a nuestras carteleras dos interesantes películas que merece la pena ir a ver al cine: la mexicana No se aceptan devoluciones y la japonesa El viento se levanta

Juan Orellana
Escena de No se aceptan devoluciones

No se aceptan devoluciones

No se aceptan devoluciones es una película mexicana dirigida y protagonizada por Eugenio Derbez, Premio Platino al mejor actor por este largometraje. Se trata de una comedia dramática cuya principal virtud es haber acertado con el difícil tono que combina con equilibrio lo doloroso con el humor; virtud que aparece en no pocas películas dirigidas por mejicanos, como Maktub, de Francisco Arango, o El estudiante, de Roberto Girault.

Valentín es un soltero mujeriego de Acapulco, que tiene pánico al compromiso. Un buen día, una mujer de su olvidado pasado llama a su puerta y deja un bebé, argumentando que esa niña la engendró él. Valentín, desbordado por el imprevisto, tendrá que reinventarse su vida y a sí mismo, en una aventura de maduración que le deparará grandes y definitivas sorpresas.

No sabemos cuánto habrá del cómico, director y productor Eugenio Derbez en esta cinta, pero se respira una honestidad de fondo que es el verdadero motor que hace funcionar la película. Derbez ha tenido ya cinco mujeres y espera el cuarto hijo, con lo que sabe de qué habla cuando afronta la complicada etapa por la que pasan la afectividad y la paternidad en nuestros tiempos. Esa atmósfera de autenticidad recuerda muchísimo a la que transpiraba la citada cinta de Arango, en la que también corría a raudales su propia experiencia personal. La película es, por un lado, la clásica historia de maduración de un cuarentón con síndrome de Peter Pan. Pero lo más interesante es que dicho proceso se realiza a través del descubrimiento de la paternidad. Valentín no sólo descubre el valor de ser padre, sino que reelabora la paternidad que su progenitor tuvo hacia él, y de la que ahora sabe sacar provecho. El film también aborda la cuestión de la enfermedad en una clave de sentido positiva. Valentín comprende que, en la vida, si uno está en la posición correcta, todo suma en vez de restar. De forma colateral, también se toca la cuestión de la adopción de hijos por homosexuales, aunque en este punto Derbez opta por no tomar posición clara y no caer en lo políticamente incorrecto.

En conjunto es una película divertida, original, con ritmo mantenido y, en ciertos momentos, conmovedora. Una película que transmite positividad, y que, por qué no decirlo, es también un homenaje a los actores especialistas, los eternos anónimos del séptimo arte.

El viento se levanta

Fotograma de El viento se levanta

El gran maestro de la animación del Japón, Hayao Miyazaki, anunció su retirada en el último Festival de Cannes con la película que acaba de llegar a nuestras pantallas, El viento se levanta, otra obra maestra que se suma a las anteriores, como Mi vecino Totoro, Nausicaa, El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke o El castillo ambulante, entre otras obras imprescindibles. En este caso, ha optado por un tono más realista que el de su filmografía precedente. La película narra parte de la vida de Jiro Horikoshi, el ingeniero que diseñó el avión de combate Zero, que posteriormente fue usado en el ataque a Pearl Harbor, aunque Horikoshi nunca quiso hacer aviones con fines bélicos. La película nos habla de la vocación temprana del personaje, paralela a su vocación al amor, todo narrado con la sensibilidad que caracteriza al cineasta nipón. La genialidad de sus paisajes, la delicadeza en el tratamiento de los conflictos humanos, la atención al detalle y la atmósfera poética que envuelve toda la cinta la convierte en un excelente producto para disfrutar con toda la familia.