Dos curas mueren al salvar a un monaguillo en una playa
Uno de ellos es el español Alfonso Avilés. «Se entregaron generosamente por quienes les fueron confiados», dicen sus parroquianos
«Con profundo dolor, la parroquia San Alberto Magno comunica el fallecimiento de su párroco, el padre Alfonso Avilés, sacerdote de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote». Así lamentaba su comunidad parroquial de Guayaquil (Ecuador) el fallecimiento hace dos días de este sacerdote originario de Murcia. Murió junto a otro sacerdote ecuatoriano, Pedro Anzoátegui, al salvar a un monaguillo de ahogarse en una playa.

Ambos encontraron la muerte mientras acompañaban a un grupo de monaguillos en un retiro espiritual. Cuando uno de ellos encontró dificultades para salir del agua en uno de los descansos del retiro, ambos se lanzaron al mar para intentar salvarlo.
«Al ataque»
«Muchos recordamos sus homilías, su voz de pastor durante las confesiones y aquella frase que muchos escuchamos: «Al ataque»», ha señalado en sus redes sociales el Arzobispado de Guayaquil.
«Hoy habrá sido llamado a la Casa del Padre, no solo el párroco; sino un sacerdote que en su misión pastoral dio ejemplo de entregar la vida por los demás. Dale Señor el descanso eterno y que brille para él la luz perpetua», sigue la diócesis.

Asimismo, la Archidiócesis ha expresado sus «condolencias» ante el fallecimiento de Pedro Anzoategui, «quien sirvió durante muchos años en nuestra ciudad». Ambos dejan atrás «un legado de fe, cercanía y amor por la comunidad».
Otro precedente
Se da la circunstancia de que otro religioso español, Pedro Manuel Salado, nacido en Chiclana de la Frontera en 1968 falleció de un modo similar también en Ecuador. Murió exhausto en la orilla de la playa Esmeraldas tras salvar a siete niños arrastrados mar adentro por un remolino. Logró su objetivo aun a costa de entregar finalmente su vida en ello el 5 de febrero de 2012. Actualmente está abierta su causa de canonización.