«Don Bosco es patrimonio de toda la Humanidad»

«¿Pero qué te han hecho los salesianos, gallego?», le dijo sonriendo el Papa Francisco, al verle convertido en Rector Mayor de la segunda mayor congregación en la Iglesia (después de los jesuitas). Ambos se conocen bien. Don Ángel Fernández pasó los últimos casi 5 años en Buenos Aires. Cuando esperaba volver a España, para hacerse cargo de la nueva Provincia de María Auxiliadora, el Capítulo General de los salesianos le eligió, el 25 de marzo pasado, como superior para los próximos 6 años

Ricardo Benjumea
El nuevo Rector Mayor de los salesianos se dirige al Papa Francisco en la audiencia que les concedió tras el Capítulo General

«¿Pero qué te han hecho los salesianos, gallego?», le dijo sonriendo el Papa Francisco, al verle convertido en Rector Mayor de la segunda mayor congregación en la Iglesia (después de los jesuitas). Ambos se conocen bien. Don Ángel Fernández pasó los últimos casi 5 años en Buenos Aires. Cuando esperaba volver a España, para hacerse cargo de la nueva Provincia de María Auxiliadora, el Capítulo General de los salesianos le eligió, el 25 de marzo pasado, como superior para los próximos 6 años

Aún no ha agotado los 100 días de gracia tras su elección, pero ya le habrá dado tiempo a tomar contacto con unos y con otros para evaluar cuáles deben ser las prioridades para estos 6 años, qué espera la Iglesia hoy de los salesianos, cuáles son las necesidades y desafíos en el mundo…

Hay varios desafíos, independientemente de cuál hubiera sido la persona elegida al frente de la congregación. Todos en la Iglesia estamos llamados a estar en sintonía con esta orientación y subrayados tan pastorales, tan cercanos a las personas, del Papa Francisco. Es importante la comunión, la cercanía a la gente, realizar una tarea realmente evangelizadora y humanizadora…

Como congregación salesiana, tenemos el desafío de que los jóvenes sigan encontrando en nosotros a esos amigos, hermanos, padres y educadores que soñó siempre Don Bosco. Nuestro norte sigue siendo el que él nos marcó: los jóvenes, y preferencialmente los últimos, que son quienes más nos necesitan. Esa opción preferencial por los últimos puedo asegurar que se me va a escuchar en estos 6 años de servicio permanentemente. Si todo esto lo seguimos teniendo claro, estará asegurado el acierto de la congregación y de la familia salesiana.

Y no podemos olvidar que el gran desafío hoy en la Iglesia es la evangelización. Los salesianos somos evangelizadores. Lo hacemos desde la educación, la promoción humana y, en definitiva, desde la humanización, como hizo el Señor Jesús, cuando levantaba del barro a los que estaban caídos para acercarlos al encuentro con el Padre. Nuestra tarea sigue siendo educar acercando a la fe, en total libertad (no entendemos otra manera de anunciar el Evangelio), pero nos quedaríamos a mitad de camino si a los jóvenes sólo les ofreciéramos formación humana y no les abriéramos a la trascendencia.

¿Cómo quiere que celebren los salesianos el bicentenario del nacimiento de Don Bosco?

Estamos insistiendo mucho en que Don Bosco no es propiedad de los salesianos; es patrimonio de la Iglesia y de la Humanidad, en el sentido de que su intuición educativa y pastoral hace que el estilo educativo salesiano (el sistema preventivo, la opción preferencial por los pobres) es válido en todo el mundo. Yo puedo dar testimonio de que Don Bosco despierta entusiasmo hoy tanto en España como en la India.

En definitiva, el bicentenario es algo para celebrar, pero no con fuegos de artificio; no puede ser para la autocomplacencia del mundo salesiano. Debemos afrontarlo desde la humildad, desde la sencillez… Los salesianos del siglo XXI nos sentimos en comunión con la Iglesia, queremos sumar ahí donde estemos y aportar lo que humildemente podamos. Y si en algún momento hubo individualismos, los tiempos son hoy de clara conciencia de comunión. Me produce tristeza cuando, a veces, en el interior de la Iglesia, algunos marcan las diferencias desde la confrontación. En la Iglesia, dentro de la comunión, cabe una gran diversidad de carismas. Y a nosotros, como a cada uno, se nos pide que aportemos lo que tenemos más de genuino. Hay que desterrar esquemas de división como los que se producen en ocasiones en el ámbito civil.

Al encontrarse con los participantes en el pasado 27 Capítulo General de los salesianos, el Papa aludió a los 75 millones de jóvenes parados en Occidente. ¿Cómo afrontan este reto?

Ésa es una realidad, como dijo el Papa, tremenda, que a nosotros también nos golpea mucho. La respuesta salesiana procede sobre todo del campo educativo, por nuestra cercanía al mundo del trabajo, a la Formación Profesional… El mundo juvenil está más golpeado de lo que parece.

Sólo la cuarta parte de la congregación está hoy en Europa. ¿Cambian mucho los planteamientos pastorales en unos y otros lugares? ¿Cómo se integra esa pluralidad?

Eso es un desafío. La clave está en que uno debe responder incardinado donde está. En cuanto a congregación, mi predecesor inició el Proyecto Europa, para ver en qué medida podemos ayudar a revitalizar la, entre comillas, vieja Europa. América Latina sigue siendo fascinante; el África católica está creciendo de manera muy hermosa para toda la Iglesia, también para la congregación salesiana, y Asia realmente es esa gran posibilidad, lo es la India, lo es Madagascar, Timor, Vietnam… La cuarta parte de la congregación está hoy en Asia, otra cuarta parte en Europa, un poco menos en África, y el resto, en América Latina. Europa es hoy el continente al que más le cuesta remontar, o dicho de otra forma, el lugar donde la tarea educativa y evangelizadora resulta un poco más difícil. Pero Europa necesita más que nunca la presencia del Evangelio y de la Iglesia; no podemos decir: Abandonemos Europa para irnos a otros lugares.

Usted ha tenido responsabilidades en lugares muy distintos, los últimos 4 años y medio en Buenos Aires. ¿Con qué se queda de cada lugar?

Soy el resultado de toda una vida; estoy inmensamente agradecido a Dios por todo lo que me ha dado en la vida: por la familia en que me ha puesto, por la fe, por mi vocación salesiana… Mi tiempo de delegado de Pastoral juvenil fue hermoso; mi tiempo como profesor de Filosofía en Orense fue hermoso; los años de Provincial en España me ayudaron mucho; el conocimiento que tengo de parte de África me ilumina también… Y estos últimos 4 años y medio en Argentina me han permitido tocar un poco el corazón de América Latina, que es muy especial. Me impactó mucho la religiosidad de la gente y su calidez, la cercanía de la Iglesia a los últimos… Me quedo con esta convicción: los salesianos tenemos nuestra garantía de autenticidad en la cercanía a los últimos, a los jóvenes más pobres, a las familias más necesitadas…

En Buenos Aires tuvo usted asiduo contacto con el entonces cardenal Bergoglio, un pastor especialmente sensibilizado acerca de la importancia de la escuela. ¿Qué le llamó más la atención de él?

Tenemos, como Papa, a un hombre brillante, a un gran pastor, con una gran sensibilidad con los pobres, con los últimos… En las villas, los lugares más humildes de Buenos Aires, se transformaba. Le encantaba patear las calles y dejarse saludar por la gente. Y además, como usted dice, es alguien que, con su excelente formación, entiende que el ámbito de la educación es fundamental, porque ahí es donde quedan marcadas las personas, donde se estructura su personalidad y su proyecto de vida.

Pequeños alumnos de los Salesianos Córdoba: Colegio San Francisco de Sales, de Córdoba

El Papa ha contado sus recuerdos tras pasar un año en un internado salesiano, que le marcó profundamente. ¿Qué escribiría usted sobre sus años con los salesianos en León?

La vida de las personas es un misterio, pero en mi proceso vocacional, aquello fue decisivo. Habiendo terminado mi proceso como alumno de los salesianos, tenía inquietud por estudiar Medicina o Química. Yo era el hijo de una familia muy humilde de pescadores, y tenía incluso la beca para empezar. Pero sentía esa inquietud dentro… Los educadores salesianos que tuvimos en León eran realmente especiales, eran amigos, nos entusiasmaban… Me había sentido tan a gusto esos años, que pensé que, tal vez, aquello podía ser también para mí. Así se despertó mi vocación como salesiano.

Ricardo Benjumea


Hombre de fe, optimista y entusiasta

«El Señor ha sido grande y estamos contentos. Nos ha dado el X sucesor de Don Bosco en la persona de don Ángel Fernández Artime. Felicidades». Con este tuit anunciaba don Pascual Chávez, IX Rector Mayor de los salesianos, la elección del español Ángel Fernández Artime como nuevo Superior General. La elección se produjo el 25 de marzo, en Roma, en el marco del 27 Capítulo General de los hijos de san Juan Bosco.

Los 207 salesianos representantes de toda la Congregación tenían la responsabilidad de elegir a un nuevo Rector Mayor y al Consejo General. Fernández Artime participaba en este Capítulo por ser Provincial de una de las Provincias salesianas de Argentina. Y ya tenía, al terminar el Capítulo, un nuevo cometido: había sido nombrado Provincial de una de las dos nuevas Provincias salesianas de España, que comenzarán a funcionar el 7 de junio. Por eso había dejado las maletas en Madrid, adonde volvería tras participar en el Capítulo General.

Pero los caminos del Señor… La elección del nuevo Rector Mayor recayó sobre él, y en las palabras para aceptar el nombramiento dijo: «Me pongo en las manos del Señor y pidamos a Don Bosco y a María Auxiliadora que nos acompañen y que me acompañen, en la fraternidad con los salesianos y con la Congregación, y con fe acepto». Como nos comentaría luego, sólo desde la fe y la confianza en Dios podía aceptar este importante reto.

El nuevo Rector Mayor es una persona apasionada por el carisma salesiano. Se le nota en sus conversaciones, en las ideas que expone sobre el futuro de la congregación. No deja de repetir que «los jóvenes más desfavorecidos nos necesitan». Es un hombre de fe, que mira la realidad buscando la voluntad de Dios, y la mira con optimismo. Como salesiano, tiene bien claro cuál es la finalidad de la congregación en el anuncio del Evangelio, y quiere entusiasmar a los hermanos, a la Familia Salesiana, para ser fieles al carisma transmitido por san Juan Bosco. Los que han convivido más tiempo con él destacan que es un hombre muy cercano, dialogante, detallista, que se esfuerza por comprender al otro y ponerse en su lugar.

Ángel Fernández Artime, de 53 años, nació el 21 de agosto de 1960 en Gozón-Luanco (Oviedo), emitió la primera profesión salesiana el 3 de septiembre de 1978 en Mohernando (Guadalajara), la profesión perpetua el 17 de junio de 1984 en Santiago de Compostela y fue ordenado sacerdote el 4 de julio de 1987 en León.

Originario de la Inspectoría (Provincia) Salesiana Santiago el Mayor, con sede en León, fue encargado de Pastoral juvenil, Vicario Inspectorial y, del 2000 al 2006, fue Provincial (Inspector). Al terminar su mandato como Inspector, fue nombrado director del colegio salesiano de Orense. En 2009, fue nombrado Provincial de la Inspectoría Argentina Sur, con sede en Buenos Aires, cargo que ocupaba en este momento. Estos días participaba en el Capítulo General 27 que lo ha elegido como X sucesor de Don Bosco.

También fue miembro de la comisión técnica que preparó el Capítulo General 26, que se celebró en 2008. Es licenciado en Teología Pastoral, Filosofía y Pedagogía.

Javier Valiente