«Destrozar escaparates está mal, pero ¿y si escuchamos la ira de los adolescentes?»

«Destrozar escaparates está mal, pero ¿y si escuchamos la ira de los adolescentes?» 

Cáritas de Milán pide «descifrar la desorientación cultural y moral» de los jóvenes ante los disturbios de estos días en la ciudad italiana

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Los disturbios llegaron a la plaza del Duomo. Foto: Reuters.
Los disturbios llegaron a la plaza del Duomo. Foto: Reuters.

Los recientes sucesos que han conmocionado a Milán y que han afectado a cientos de jóvenes y adolescentes han sido analizados por Caritas Ambrosiana en una reflexión interna basada en su relación con la juventud. En ella la institución caritativa de la Iglesia en Milán destaca los programas extraescolares, actividades en zonas periféricas, centros de orientación y proyectos de salud mental en las que participan muchos de sus jóvenes como empleados y voluntarios. 

«Destrozar escaparates, provocar incendios, robar mercancías, lanzar piedras y cubos de basura, y agredir a policías son actos inaceptables y delictivos, sin duda. Pero ¿y si intentáramos escuchar la ira de los preadolescentes y adolescentes, indagar en su vacío existencial, descifrar su desorientación cultural y moral, antes de que se convierta en violencia injustificable», afirma el texto. 

Adolescentes y jóvenes han participado en los disturbios. Foto: AFP.
Adolescentes y jóvenes han participado en los disturbios. Foto: AFP.

«Cada la magnitud y gravedad del desafío», Cáritas constata «un malestar cada vez más pronunciado, multidimensional y esquivo, acelerado y fragmentado por la dinámica de la comunicación digital», pero eso no debe dar lugar al descarte de «generaciones enteras». Aún más, esta situación «no se resuelve con la implementación de medidas represivas y punitivas más severas, ni se conforma con neutralizar las consecuencias, sino que busca explorar y abordar las causas». 

Modelo turbocapitalista 

Por otro lado, el contexto de Milán es «un modelo financiero turbocapitalista que exacerba las desigualdades sociales, marginando y segregando» a las personas. «Es un modelo injusto y, en algunos aspectos, violento. Resulta difícil esperar que genere armonía social y un desarrollo ordenado», añade. 

En este sentido, la polarización de la riqueza, la imposibilidad de encontrar vivienda digna y trabajo, la insuficiente inversión en educación y bienestar, y la falta de estrategias de inclusión convincentes «exacerban la diversidad y alimentan el resentimiento que puede desembocar en violencia». 

Dado que confluyen «múltiples factores», Cáritas pide evitar «generalizaciones simplistas». Por todo ello, «¿y si todos —políticos, administraciones estatales, la Iglesia, la sociedad civil, las fuerzas económicas, los ciudadanos— compartieran y construyeran, junto con los jóvenes, una nueva perspectiva de corresponsabilidad social, capaz de generar confianza y construir una nueva visión del mundo?». 

Falta de espacios 

En su nota, Cáritas reconoce no contar «con recetas preestablecidas ni propuestas operativas». Sin embargo, señala que «la comprensión y la interacción con el mundo de la juventud, no solo en Milán sino también en el resto de Italia, carecen de espacios y prácticas estructuradas, consistentes y suficientes». 

En todo caso, se muestra «disponible», con su propia experiencia de servicio, «para participar en un ágora de y con los jóvenes que inaugure una nueva era de diálogo valiente, comprensión mutua e intercambio de reflexiones y experiencias».