La historia de los cristianos decapitados en Mozambique llega a la Almudena

La historia de los cristianos decapitados en Mozambique llega a la Almudena

La catedral acoge la décima edición de La Noche de los Testigos, de ACN. «Nos reunimos para orar por esa Iglesia que está necesitada de nuestro abrazo», ha invitado el cardenal Cobo

María Martínez López
Los fieles veneran un icono dañado en Homs (Siria) durante la vigilia del año pasado.
Los fieles veneran un icono dañado en Homs (Siria) durante la vigilia del año pasado. Foto: ACN.

Cuando llegaron los terroristas en noviembre, «reunieron a la comunidad», les predicaron durante hora y media y luego «preguntaron quién era cristiano. Dos jóvenes dijeron que ellos y los decapitaron delante de todos». Son dos de las 27 víctimas de la última incursión yihadista en la provincia de Nampula desde Cabo Delgado, al norte de Mozambique. Se lo contaron al mercedario español Alberto Vera, obispo de Nacala, los animadores de las comunidades de la parroquia de San Pedro de Lurio, en Chipene, el 12 de febrero. Es la misma comunidad donde, en septiembre de 2022, mataron a la comboniana italiana Maria de Coppi.

Desde entonces, «entran una o dos veces al año» desde Cabo Delgado a los distritos de Eráti y Memba. «Matan a gente», tanto a cristianos «solo por serlo» como a musulmanes «traidores o herejes», y destruyen casas. Los de noviembre fueron los ataques más fuertes. «Los sacerdotes ya no se atreven a dormir» en las misiones, aunque Vera está intentando que, con vigilancia, regresen a Chipene para el inicio de curso, en marzo. A lo que no se atreve es a abrir el internado.

A las 6.000 víctimas mortales de la violencia en Cabo Delgado se suman 1,3 millones de desplazados. En Nacala, que está «tranquila», la población ha pasado de 300.000 a 500.000 habitantes desde 2018. Las llegadas han aumentado desde noviembre. «Muchos han decidido irse definitivamente» del norte. En enero «atendimos a unas 5.000 familias de Chipene, 3.000 de ellas musulmanas». Algunas han vuelto con ayuda de la Iglesia, «pero están a la expectativa». También en Netia «la parroquia ayudó a 300 hogares que recibieron a los desplazados», hasta el punto de pasar «de seis u ocho personas a tener a 30 en casa».

El obispo de Nacala con los animadores de la parroquia de San Pedro de Lurio, afectados por el yihadismo.
El obispo de Nacala con los animadores de la parroquia de San Pedro de Lurio, afectados por el yihadismo. Foto cedida por Alberto Vera.

Detrás de esta situación no hay solo fanatismo islamista, insiste Vera. «Se mezclan cosas». El objetivo de los terroristas «es instituir un califato». Pero hay otros actores implicados en la extracción de oro, rubíes, gas o grafito. «A río revuelto, ganancia de pescadores», pues la situación «no permite que se cumpla la ley. No se pagan impuestos» y la huida de la gente deja más tierras libres para explorar.

Junto al aumento de la persecución, a este obispo le preocupa la presencia entre los habitantes de «jóvenes que son terroristas. Lucharon en Cabo Delgado» y, tras volver, llevan una vida ordinaria pero, cuando hay ataques, «desaparecen y vuelven a aparecer». Y, sobre todo, le alarma que los animadores pastorales «hablaban de cómo la tensión ya se ha contagiado a las comunidades de musulmanes y cristianos. Aquellos ya no dejan que vayan cristianos a sus celebraciones. “Y nosotros hacemos lo mismo”», le confesaban. «Les contesté que no podemos actuar como ellos, sino como Jesús: con perdón y tratando de acercarnos». Por ejemplo, estos días «estamos insistiendo en que el Ramadán y la Cuaresma han empezado el mismo día y en que estamos todos en un tiempo de conversión, oración y comunión».

Paga la gente pobre

Vera será uno de los protagonistas de la Noche de los Testigos, que la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) organiza en la catedral de Nuestra Señora de la Almudena este viernes a las 19:30 horas. Según explica José Fernández Crespo, su responsable de Promoción, es «la vigilia de oración más importante que organizamos: nos unimos para escuchar a Dios, que a pesar de su aparente silencio en tanto dolor siempre nos habla» a través de «estos testimonios de entereza, valentía, fidelidad a Cristo y perdón». El obispo de Nacala espera poder dar a conocer su realidad a los fieles de Madrid. «La verdad siempre nos ayuda a caminar en libertad», mientras que «en la medida que se oculta, los problemas son cada vez mayores y los paga la gente más pobre». Pedirá «que oren por nosotros y nos sintamos unidos; y, si pueden, ayuden de alguna otra forma».

La del viernes es la décima edición, «y la archidiócesis siempre ha participado activamente», tanto con la presencia de fieles como con el apoyo de los obispos, asegura Fernández Crespo. Prueba de ello es el vídeo del cardenal José Cobo convocando «un año más» a esta «jornada especial» en la que «nos reunimos para orar y para mirar a esa Iglesia que está necesitada de nuestra oración, de nuestro apoyo y de nuestro abrazo. Vamos a orar por todos los cristianos perseguidos y esa realidad sufriente de nuestra Iglesia. No dejéis de hacer un esfuerzo de oración y participación».

El apoyo no se queda ahí. Vera desea «dar las gracias al cardenal porque un sacerdote mío estaba estudiando en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, le detectaron un cáncer y la diócesis se está portando con él como una madre». Da fe de lo mismo quien será el otro testigo de la noche, el sacerdote indio Wilson Lopis, que lleva 15 años incardinado en Madrid. Miembro del Camino Neocatecumenal, desde su seminario Redemptoris Mater lo destinaron a París. Al encontrar obstáculos allí, el entonces arzobispo, cardenal Antonio María Rouco, «nos acogió como seminaristas del Redemptoris Mater de Madrid que estudiaban» allí. Al terminar, se ordenó en la Almudena. 

Wilson Lopis sigue en contacto con los cristianos de la India y hablará de su realidad.
Wilson Lopis sigue en contacto con los cristianos de la India y hablará de su realidad. Foto cedida por Wilson Lopis.

Desde entonces, «estoy muy contento con la acogida», asegura este descendiente de los primeros bautizados por san Francisco Javier en su país —Lopis deriva por un error de López, apellido puesto por el misionero a sus antepasados—. En la Noche de los Testigos, contará cómo «en la India no hay una persecución fuerte, pero siempre nos afecta algo de discriminación». Por ejemplo, narra cómo a pesar de ser de Karnataka, uno de los estados con más cristianos y donde ahora gobierna un partido defensor de la libertad religiosa, «en el colegio los hindúes no querían sentarse al lado de mi hermano».  Hay regiones donde los problemas son mayores, por ejemplo por las leyes anticonversión. Pero sobre todo Lopis va a hablar de la oleada de violencia anticristiana de 2008 en Orissa. «Gracias a Dios tuve la posibilidad de conocer» a algunas víctimas, explica. «Tuvieron que estar meses en la selva, sin comida ni agua. Pero por su fe surgieron muchas vocaciones», asegura con admiración. También agradece la labor de entidades como ACN, que colaboran para reconstruir sus vidas.

La campaña a favor de la libertad religiosa ya lleva 20.000 firmas

Desde ACN, esperan que la Noche de los Testigos sirva para dar un nuevo impulso a la gran campaña de incidencia a nivel mundial con la que la fundación pontificia espera llevar la preocupación por la libertad religiosa a las instituciones internacionales y a los gobiernos democráticos. Les exige que condenen y sancionen la persecución y que protejan y ayuden a las comunidades en riesgo. «La libertad religiosa está cada vez más bajo presión en todo el mundo». Esto afecta a miles de millones de personas y «contribuye a la inestabilidad, los desplazamientos y el conflicto», asegura Marta Petrosillo, redactora jefe del Informe de libertad religiosa en el mundo.

En ACN «somos testigos no solo del sufrimiento, sino también de la insuficiente atención internacional» que este recibe, asegura Petrosillo. Así, aunque «en los últimos años hemos observado una conciencia creciente sobre su importancia» y «algunos Gobiernos han dado pasos significativos», en la práctica «este derecho no recibe siempre el nivel de atención que merece». Las violaciones que sufre «con frecuencia son ignoradas o tratadas como preocupaciones secundarias».

Por eso, con motivo del 25 aniversario del informe, «quisimos dar un paso concreto y ofrecer» a la gente «la oportunidad de tomar postura de forma tangible», firmando a favor de un manifiesto dirigido a las Naciones Unidas y el Consejo Europeo, entre otras organizaciones. Desde su lanzamiento en octubre, la petición ha conseguido más de 20.000 firmas, una quinta parte de las 100.000 que se han fijado como objetivo para noviembre. Aunque «más allá de las cifras, esta campaña muestra que personas de todo el mundo se preocupan profundamente por la libertad religiosa». Al mismo tiempo, explica Petrosillo, ya están empezando a dar a conocer la iniciativa a organismos relevantes.

«A medida que el número de firmas suba y aumente la conciencia internacional, es más probable que se impliquen en un diálogo», pronostica la redactora jefe del informe de ACN. Espera también que un apoyo amplio sirva para «dar visibilidad a quienes no pueden vivir su fe libremente» y logre que «su drama no se olvide». También que «demuestre a los políticos que la libertad religiosa es una prioridad» para muchos ciudadanos y que los anime a dar pasos concretos, como «un compromiso diplomático mayor, mecanismos de seguimiento y políticas que la protejan».

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