Cubiertos de coco para cuidar el medio ambiente

La iniciativa empresarial Kokonat Bowls, fundada por tres jóvenes menores de 25 años, pretende acabar con el menaje desechable de plástico y dar una salida creativa a los residuos del coco que se acumulan en vertederos de la India formando «inmensas montañas». Un proyecto con el que han ganado el Concurso de Proyectos de Emprendimiento Social para Jóvenes que organiza Acción Social Empresarial

Rodrigo Moreno Quicios
Las trabajadoras de Kokonat Bowls son mujeres indias que han sufrido violencia de género y es-tán atendidas por una ONG. Foto: Kokonat Bowls

La iniciativa empresarial Kokonat Bowls, fundada por tres jóvenes menores de 25 años, pretende acabar con el menaje desechable de plástico y dar una salida creativa a los residuos del coco que se acumulan en vertederos de la India formando «inmensas montañas». Un proyecto con el que han ganado el Concurso de Proyectos de Emprendimiento Social para Jóvenes que organiza Acción Social Empresarial

«Queremos acabar con el plástico de un solo uso», sentencia Antonio García, uno de los fundadores de Kokonat Bowls. Creada en 2018 junto a sus amigas África Peco e Inés López, esta iniciativa empresarial pretende acabar de una vez por todas con los platos y cubiertos desechables y sustituirlos por «menaje reciclado a partir de materias primas que nos ofrece la naturaleza, como el coco y el bambú».

Estos emprendedores pretenden así resolver dos problemas al mismo tiempo. Por un lado, poner freno a la producción indiscriminada de plástico, un material del que, según Greenpeace, se producen 380 millones de toneladas al año. Por otro, dar una salida creativa a las cáscaras del coco, un producto al que, una vez se le extrae el agua, la carne y el aceite, nadie da ningún valor. «Una parte se reutiliza en la agricultura y la artesanía, pero sigue habiendo una sobreproducción de estos desechos y nosotros queremos darle una segunda vida a esta materia prima desaprovechada», comenta García.

Para ello, este grupo de emprendedores viajó en 2019 a la India, el mayor productor de coco junto a Vietnam, donde pusieron en marcha su primera fábrica. «Lo más complicado fue establecer el taller, comprar las máquinas y traerlas desde Bombay», reconoce García. No obstante, una vez reunieron el material, Lokpanchayat, una ONG local con la que contactaron a través de la valenciana Asociación Saheli, los ayudó con el ensamblaje porque «tiene contacto con un instituto de educación profesional».

De su experiencia en la India, García subraya cómo la mala gestión de los residuos «inunda las calles de botellas, cubiertos y pajitas de plástico», un enemigo que combatir no solo en el primer mundo. Además, recuerda que los residuos del coco se acumulan en vertederos. Allí forman «montañas inmensas» que acaban siendo quemadas y producen «altísimas emisiones de CO2. Si reutilizamos los residuos se eliminan».

Más que medio ambiente

Aparte de su compromiso medioambiental, Antonio García y sus compañeras también tienen como objetivo «dar trabajo a mujeres que han sufrido violencia de género por parte de sus padres o maridos». Para ello realizan una labor conjunta con Lokpanchayat, quien acoge a estas mujeres en residencias donde pueden tejer relaciones entre ellas y recuperarse de las heridas que han sufrido. «En India, la mujer siempre tiene una figura a la que hacer caso. Cuando es joven es su padre y, cuando se casa, es el marido o la madre del marido», explica Antonio García.

Para garantizar la independencia económica de estas mujeres, Kokonat Bowls da trabajo a Sonali, Asha, Shabnam y Varsha, cinco usuarias de una residencia de Lokpanchayat junto a la que, deliberadamente, esta iniciativa empresarial ha instalado su fábrica. «Pagamos a estas mujeres un salario en función de los días de producción y empaquetamiento», cuenta García, quien asegura que, «cuantos más cocos vendamos en España, mayor es el impacto que tendremos en el país».

Foto: Kokonat Bowls

Empresarios antes de los 25

Antonio García, África Peco e Inés López aún no tienen 25 años, pero eso no les ha impedido poner en marcha su propio negocio. Además, su compromiso con el bien común les ha servido para ganar el Concurso de Proyectos de Emprendimiento Social para Jóvenes que organiza Acción Social Empresarial.

Con los 3.000 euros del premio, estos jóvenes empresarios pretenden «hacer producciones cada vez más grandes para aumentar nuestro impacto social», pues, como reconoce Antonio García, «estábamos importando el producto en cantidades menores a las que queríamos por falta de financiación».

De momento, la fórmula legal que Kokonat Bowls ha encontrado para realizar su labor es integrarse dentro de la Asociación Vikara, una lanzadera de proyectos de emprendimiento. Sin embargo, sus responsables también confían en emplear la dotación económica de este galardón para establecerse como sociedad limitada, lo que les ayudaría a captar clientes.

Así, pretenden ampliar el número de negocios con los que colaboran, una lista formada principalmente por restaurantes y cáterins que quieren personalizar sus vajillas, o empresas que quieren hacer regalos corporativos, pues la cáscara de coco es un material muy versátil que, como explica García, permite tallar fácilmente logotipos en él.

Rodrigo Moreno Quicios


El fin de los desechables

Con apenas unas horas de uso, los plásticos desechables pueden tardar más de 400 años en descomponerse. Kokonat Bowls pretende que tanto los excursionistas como las empresas de cáterin sustituyan el plástico por coco y bambú reutilizable.