Cuando ya no bajan los amigos

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Foto: Valerio Merino

El duelo que han vivido los ancianos en las residencias durante la pandemia «ha sido tremendo», afirma Alonso García de la Puente, psicólogo del hospital y centro de cuidados Laguna, en Madrid. Lo peor ha sido el momento en el que se han vuelto a ver en los espacios comunes, después de semanas encerrados cada uno en su habitación. Ahí ha sido cuando han visto cómo ya no estaba alguno de sus amigos, o cómo su compañero de cartas ya no venía a jugar.

Para afrontar ese duelo, dentro de un programa de apoyo psicológico financiado por la Fundación la Caixa, en Laguna desarrollaron un training con los profesionales del centro sobre acompañamiento compasivo al que siguió una reunión con todos los ancianos: «Obviamente, faltaba gente», cuenta el psicólogo. «Fuimos preguntando a cada uno cómo había vivido este confinamiento, les dimos la posibilidad de hablar y contar cómo se sentían, y luego preguntamos si echaban a alguien de menos». «Ahí empezaron a salir los nombres de quienes habían fallecido».

En este punto, el psicólogo advierte del riesgo de «adoptar roles paternalistas con la intención de proteger a las personas mayores tratándolas como niños, decidiendo nosotros qué información damos y qué información no». Por eso, al mirar alrededor y echar de menos a los que faltaban, desde la dirección se fue explicando qué había pasado con ellos, y los ancianos iban llorando y expresando cómo se sentían. «Fue una expresión emocional en grupo que les hizo bien, porque es bueno apoyarnos unos a otros», dice el psicólogo, quien como balance recuerda que uno de los ancianos acabó la sesión diciendo: «Gracias por decirnos la verdad».

En general, los ancianos de las residencias españolas «tienen una capacidad de adaptación mucho mayor que la nuestra», asegura García de la Puente. «La mayoría ha vivido la posguerra, ha pasado hambre y ha mirado la muerte de cerca». Y, además, «la mayoría son personas creyentes, lo que las ayuda mucho, porque la fe es un elemento que da sentido a situaciones tan duras como esta».