Si a cualquiera de vosotros os preguntan en un examen qué es un kilómetro, la mayoría responderíais que son 1.000 metros. Sin embargo, los alumnos del colegio Cristo Rey, en la localidad madrileña de Las Rozas, podrían responder que, además de 1.000 metros, son un montón de alimentos, juguetes y dinero con los que se puede ayudar a quienes peor lo están pasando a causa de la crisis. ¿Y eso por qué? Pues porque, en este colegio de las Hijas de Cristo Rey, los escolares, profesores y padres llevan varios meses preparando una actividad muy especial: el Reto de los 750 motivos. Uno de sus profesores, Yanko Ordoñez, calculó que, desde Las Rozas hasta Santiago de Compostela, hay 750 kilómetros, y por eso propuso a toda la comunidad educativa que, si entre todos eran capaces de recaudar 750 kilos de comida para el Banco de Alimentos de Las Rozas, 750 juguetes para la Cruz Roja y 7.500 euros para Cáritas, él se iría en bici hasta Santiago, para darle gracias a Dios y pedirle al santo que protegiese a todos los alumnos, profes y padres del colegio, y también a todos los destinatarios de esas ayudas.
La respuesta de los alumnos fue inmediata… ¡y espectacular! Los chicos y chicas de 5º A y 5º B fueron clase por clase dando a conocer la idea y, sobre todo, animando a que todos participasen. Y el resto de los alumnos hizo de altavoz entre sus familiares y amigos. ¿Con qué resultado? Pues que, en sólo unos meses, ya han conseguido más de 1.000 kilos de comida no perecedera y están a punto de alcanzar los 750 juguetes, que los voluntarios de Cruz Roja harán llegar a las familias más necesitadas, para ayudar así a los Reyes Magos en su tarea de que todos los niños reciban sus regalos el 6 de enero. El director del colegio, don Iñaki García, explica que la parte económica está siendo la más complicada de lograr: «Aunque ya hemos recaudado casi 3.000 euros, la crisis nos ha afectado mucho a todos, también a los padres de nuestros alumnos. Por eso, aunque el objetivo era lograrlo antes de Navidad, vamos a prolongarlo unos meses, hasta Semana Santa, para que nos dé tiempo a recaudar los 7.500 euros».
El ambiente en el colegio es de una enorme alegría y entusiasmo para lograr el reto. Y no sólo por el enorme cartelón que hay en la puerta de la entrada, y en el que los alumnos van moviendo 3 bicis de cartón que marcan cuántos kilómetros solidarios llevan ya recorridos en cada categoría, sino, sobre todo, por la ilusión con que están colaborando todos los alumnos. Algunos chicos y chicas de 5ºA explican el por qué: «Esto va a servir para ayudar a otras personas que lo están pasando mal y que son nuestros hermanos, porque somos hijos de Dios», dice una alumna. Y otro añade: «No es justo que nosotros tengamos de todo y a otros les falte, porque Jesús nos pide que cuidemos unos de otros».
La clave está… ¡en la capilla!
El secreto del éxito de esta iniciativa no está sólo en el carisma y la simpatía de Yanko, ni siquiera en la generosidad de las familias, o en la buena disposición del claustro de profesores. No. El secreto está… ¡en el sagrario de la capilla! Porque «el centro de todo lo que hacemos en el colegio -explica don Iñaki, el director-, de toda nuestra labor pastoral y de cualquier actividad solidaria, es el Señor». Y, sobre todo, la adoración ante Jesús Eucaristía que hacen todos los grupos cada mes: «Desde los más pequeños, de 3 años, hasta los mayores de 4º de la ESO, todos tienen 15 minutos de adoración al Señor una vez al mes, acompañados de sus profesores o tutores, según la hora a la que le toque a cada grupo». Además, «también los profes tenemos nuestros ratos de Adoración en común, y hay otros momentos que están abiertos a las familias, para todos los que quieran venir. Son momentos preciosos, en los que muchos padres y profesores nos sentimos tocados y emocionados, y en los que los alumnos piden muchísimo por ellos y por la gente que peor lo pasa. Poner al Señor en medio hace que se genere un ambiente muy bueno en todo el colegio, que se palpa en el ambiente y que nos ayuda a enfrentarnos de una forma cristiana, distinta, a los problemas normales que hay en cualquier colegio», explica don Iñaki. Seguro que Jesucristo, desde el sagrario, también anima a todos para alcanzar los 750 retos: ¡Ánimo, ya queda menos!
José A. Méndez y María Martínez