Cuando Barcelona rezó a la Merced ante la epidemia

Fue en 1821 ante la fiebre amarilla. Lo cuentan diversos documentos custodiados en el Archivo Diocesano de Barcelona

José Calderero de Aldecoa
Detalle de la carta del alcalde de Barcelona. Foto: Arzobispado de Barcelona

Confusión, 20.000 muertos, confinamiento, presencia de Fuerzas de Seguridad para controlar los accesos de las zonas afectadas… no se trata de la España del siglo XXI ante la pandemia por coronavirus, sino la Barcelona de 1821 ante la epidemia de fiebre amarilla. Lo cuentan diversos documentos custodiados en el Archivo Diocesano de Barcelona y que ahora han sido difundidos por la Iglesia catalana por la sorprendente analogía de ambos episodios.

Los legajos refieren cómo los barceloneses recurrieron a todas las herramientas a su alcance para frenar la peste, incluidas las de carácter espiritual. «Uno de los documentos es una carta en la que el entonces alcalde de Barcelona pide a la Iglesia que recen a Dios y a los patronos de la ciudad para que se acabe la fiebre», explica Josep Martí i Bonet, una eminencia en patrimonio cultural que fue director del archivo.

Los católicos se entregaron a la tarea durante tres días: el 18, 20 y 22 de septiembre. «En todas las Misas se incluyeron rogativas por este motivo y las parroquias visitaron las tumbas de los patronos». Sin embargo, no se apreció ningún cambio hasta que los fieles se encomendaron a la Virgen de la Merced en los días en torno a su fiesta, el 24 de septiembre.

Los documentos revelan que los católicos portaron la Virgen entre las calles infectadas de peste el 8 de octubre «y un mes después empezó a remitir la epidemia», subraya Martí i Bonet. El 25 de noviembre se celebró un Te Deum en la catedral como acción de gracias por la remisión de la enfermedad y el 30 de diciembre, cinco días después de darse por extinguida, las autoridades civiles y eclesiásticas hicieron una procesión final de agradecimiento a la Virgen.