Cristina Inogés, telonera del Papa en el Sínodo de Obispos: «Lo vivo con toda la naturalidad que puedo» - Alfa y Omega

Cristina Inogés, telonera del Papa en el Sínodo de Obispos: «Lo vivo con toda la naturalidad que puedo»

La teóloga española Cristina Inogés-Sanz ha sido invitada por el Vaticano para ofrecer una meditación bíblica durante la apertura del Sínodo de Obispos sobre la sinodalidad

José Calderero de Aldecoa
Cristina Inogés-Sanz en una imagen de archivo. Foto: Diócesis de Málaga

¿Cómo ha llegado a ser una de las personas que va a intervenir durante la apertura del Sínodo de Obispos?
Responder a eso es como responder al misterio de la Santísima Trinidad. No sé ni siquiera cómo he llegado a la Comisión Metodológica, ni muchísimo menos cómo alguien ha pensado en mí para ser parte de la apertura. Digo parte porque además de mi meditación Paul Beré, un jesuita de Burkina Faso, va a hacer otra reflexión. Así que no te puedo contestar, porque no lo sé.

¿Qué es la Comisión Metodológica? ¿Qué papel tiene?
Hemos sido los encargados de hacer el vademécum, y también hemos tenido algo de participación en la elaboración del documento preparatorio. Esta ha sido nuestra misión desde el mes de mayo hasta que se han hecho públicos a principios de septiembre. Somos personas de los cinco continentes: seis laicos, dos religiosos sacerdotes y una religiosa de Sudáfrica.

En realidad, todas las comisiones siguen en activo hasta que se clausure el sínodo en octubre de 2023. Hasta entonces, nuestra misión es velar por el buen desarrollo en las diócesis. Por supuesto, estar a disposición de las conferencias episcopales, de las congregaciones… Y, además, estamos vinculados a otras comisiones para dar apoyo. Yo, en concreto, a la de Espiritualidad.

¿Qué ha supuesto para usted que le hayan pedido participar en la apertura?
Tuve que leer el correo electrónico como cuatro o cinco veces porque no me lo creía. Luego, pensé: «Dios te ha llevado hasta aquí, así que Él sabrá por qué y para qué». Es una mezcla de sentimientos: emoción, pero también corresponsabilidad.

Por otro lado, creo que es un proceso de la lógica sinodal que estamos a punto de empezar a vivir. Por ello, lo vivo con toda la naturalidad que puedo y siendo consciente de que a lo mejor no es fácil. Es un servicio que haces en el acto de apertura. Yo no le doy más importancia que esa.

¿De qué va a hablar? ¿Lo tiene preparado ya?
Ya lo tengo preparado, pero no podemos hablar del contenido de la meditación. Solo te puedo decir que nos pasaron una cita bíblica y que la reflexión girará en torno a ella: Apocalipsis 1, 9-20.

Apocalipsis 1, 9-20

9. Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la perseverancia en Jesús, estaba desterrado en la isla llamada Patmos a causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús. 

10. El día del Señor fui arrebatado en espíritu y escuché detrás de mí una voz potente como de trompeta 

11. que decía: «Lo que estás viendo, escríbelo en un libro y envíalo a las siete iglesias, a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea». 

12. Me volví para ver la voz que hablaba conmigo, y, vuelto, vi siete candelabros de oro, 

13. y en medio de los candelabros como un Hijo de hombre, vestido de una túnica talar, y ceñido el pecho con un cinturón de oro. 

14. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve, y sus ojos como llama de fuego. 

15. Sus pies eran semejantes al bronce bruñido incandescente en el crisol; y su voz como rumor de muchas aguas. 

16. Tenía en su mano derecha siete estrellas; y de su boca salía una espada aguda de doble filo; su rostro era como el sol cuando brilla en su apogeo. 

17. Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Pero él puso su mano derecha sobre mí, diciéndome: «No temas; yo soy el Primero y el Último, 

18. el Viviente; estuve muerto, pero ya ves: vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del abismo. 

19. Escribe, pues, lo que estás viendo: lo que es y lo que ha de suceder después de esto. 

20. En cuanto al misterio de las siete estrellas que has visto en mi derecha, y los siete candelabros de oro, las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias; y los siete candelabros que has visto son las siete iglesias».

¿Qué es esto de la sinodalidad y por qué es importante?
La palabra, en sí significa «caminar juntos». La Iglesia nació siendo sinodal, igual que laical, y así vivió durante los primeros 1.000 años. Luego se perdió la sinodalidad en favor de un clericalismo que nos ha llevado a la situación que tenemos.

Ahora se trata de recuperar esa esencia sinodal y esto es de vital importancia. Vamos a tener que ir aprendiendo, poco a poco, a ser de otra manera, una Iglesia mucho más participativa, aunque evidentemente la jerarquía seguirá estando, faltaría más.

La importancia del laicado.
Sí. Por primera vez un Papa ha cambiado la estructura de tal manera que permite que todo el pueblo de Dios, incluida esa base amplia del pueblo de Dios que somos los laicos, podamos participar. Pero ojo, porque con esto de la responsabilidad del laicado mucha gente opina que debería haber más laicos en el sínodo. Hay que tener presente que se trata de un Sínodo de Obispos y no le podemos quitar su naturaleza. Que con el tiempo y con el devenir de la sinodalidad, si Dios quiere, podemos llegar a tener sínodos del pueblo de Dios, pues probablemente sí y sería muy deseable, pero este sínodo es de los obispos y no se puede desnaturalizar su esencia.

¿Y cómo pueden participar los laicos de esa sinodalidad?
La sinodalidad, por encima de todo, es un proceso espiritual. Un proceso en el que nos vamos a tener que poner a la escucha del Espíritu. Esto lo define muy bien el teólogo venezolano Rafael Luciani, que está en la Comisión Teológica: «Lo que a todos afecta en la Iglesia, por todos tiene que ser decidido y aprobado».

No se trata de una participación democrática. Que la gente se olvide de eso. Se trata de alcanzar un consenso y ese consenso se logra a través de la escucha activa. Vamos a escucharnos todos, los unos a los otros, y vamos a incorporar en nuestra reflexión aquello que nos dicen los demás. Y, ¿por qué es importante este consenso? Porque el Espíritu en la Iglesia siempre ha hablado a través de los débiles, de lo pequeño y de las minorías. Estas son tres claves de interpretación que nos tienen que hacer pensar en este Sínodo.