CONVIVIUM: A lo mejor hay que hacer otra cosa  - Alfa y Omega

«A lo mejor hay que hacer otra cosa». Las palabras del arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, en la preasamblea en preparación al CONVIVIUM, con los sacerdotes que tienen entre 20 y 29 años de ministerio presbiteral, es un buen punto de partida para reflexionar sobre la asamblea presbiteral que está llevando a cabo la archidiócesis de Madrid.

Evangelii Gaudium, Vaticano II, sinodalidad

Un caminar eclesial que debe tener en cuenta las líneas clave que el Papa León XIV está proponiendo en este inicio de pontificado: afrontar la evangelización desde la perspectiva de Evangelii Gaudium y del Concilio Vaticano II, tema que está desarrollando en sus catequesis, y seguir dando pasos en los procesos de sinodalidad, como forma de expresar la comunión.

La formación recibida por los sacerdotes y la perspectiva pastoral en la que cada generación fue educada influye en los modos de evangelizar. La tentación es plantear el trabajo pastoral desde categorías que no responden a los desafíos que hoy la Iglesia y sus pastores son llamados a responder. Por ello, es necesario entender y asumir que puede ser que el desafío a lo mejor es otro, y con ello que «a lo mejor hay que hacer otra cosa».

Nos necesitamos unos a otros

Además de hacer otra cosa, es necesario plantearse el modo de hacerlo. El cardenal Cobo advertía a los sacerdotes sobre la tentación de «cansarnos con tareas o cansarnos en repetir». Frente a esa tentación, hacía una llamada a reflexionar como presbíteros sobre el cuidado, el descanso, el tener conciencia que «nos necesitamos unos a otros, para responder a la misión, que cada cura no se vale por sí mismo, ni siquiera una parroquia, sino que nos necesitamos unos a otros».

Ese entender que en la misión nos necesitamos unos a otros es un elemento clave. Por encima de las quejas, algo que en poco contribuye a impulsar la misión, manifestar la alegría vocacional es algo que ningún presbítero puede dejar de lado. Se trata de estar bien para responder mejor a la misión confiada, de entender que el ser sacerdotes es algo que está más allá de las cosas que cada uno hace. De hecho, en cada momento vital, las cosas que el presbítero realiza son diferentes, pero eso no mengua en nada su ser ministerial. No se puede identificar el ser sacerdote con las tareas que cada uno lleva a cabo.

Aprender a delegar

Un necesitarse unos a otros que tiene que ver con la espiritualidad, que lleva a entender que el presbítero necesita a los laicos, a otros sacerdotes. Tiene que ver también con el delegar, como actitud presbiteral que va más allá de la técnica, que lleve a los presbíteros a entregar una responsabilidad a los laicos, «porque ellos están bautizados y consagrados también», como subrayaba el arzobispo de Madrid. El cardenal Cobo reconocía que ese entregar la responsabilidad «es una habilidad que no nos han enseñado mucho». Junto con ello explicitaba la necesidad de invertir en formación del laicado.

Un «hacer otra cosa» que es fruto de la reflexión, de un discernimiento comunitario, que nace de diversos subrayados que los sacerdotes y la Iglesia de Madrid en su conjunto están haciendo a lo largo del proceso del CONVIVIUM. Una asamblea presbiteral que es algo de Dios, y que desde un sentimiento de comunión tiene que ser vista como una oportunidad para asumir la necesidad mutua entre los miembros del presbiterio de Madrid. Su número y diversidad son una oportunidad, una ayuda para encontrar el camino a seguir como Iglesia y como presbíteros. Un camino que puede llevar a «hacer otra cosa».