Confirmado: el busto de Cristo de Santa Inés es de Miguel Ángel

Confirmado: el busto de Cristo de Santa Inés es de Miguel Ángel 

Una investigadora italiana atribuye una escultura de Jesucristo de autoría anónima al genial artista renacentista

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El Cristo de Santa Inés, atribuido ahora a Miguel Ángel. Foto: EFE.
El Cristo de Santa Inés, atribuido ahora a Miguel Ángel. Foto: EFE.

El busto de Cristo Salvador de la basílica de Santa Inés Extramuros de Roma, del que se desconocía su autor, es obra de Miguel Ángel. Así lo asegura la investigadora Valentina Salerno, quien ha reconstruido en un estudio la atribución al artista del Renacimiento de al menos 20 obras más

Salerno ha trabajado en los últimos años con decenas de documentos procedentes de archivos italianos y extranjeros. Así afianzó su hipótesis de que el artista en realidad no destruyó antes de morir los cientos de bocetos, dibujos y esculturas que guardaba en su casa de Roma, como se creyó durante mucho tiempo. Según su teoría, Miguel Ángel Buonarroti habría encargado a algunos discípulos y amigos que protegieran sus obras guardándolas en un lugar secreto. 

Autoría anónima 

De hecho, uno de los documentos encontrados menciona una habitación donde se escondieron objetos, en la que había materiales tan valiosos que para abrirla era necesario un sistema de varias llaves. Tras 400 años vacía, esa habitación llena de secretos está dando nuevas pistas para atribuir a Miguel Ángel obras que se creían perdidas.

INterior de la basílica de Santa Inés Extramuros. Foto: Wikicommons.
Interior de la basílica de Santa Inés Extramuros. Foto: Wikicommons.

Una de ellas es un busto de Cristo que se encuentra en la basílica romana de Santa Inés Extramuros. La estatua estaba considerada anónima y catalogada como «busto escultórico de un artista anónimo de la escuela romana del siglo XVI». 

Entre otros documentos, Salerno ha aportado testamentos, correspondencia, diarios, informes, inventarios notariales, actas de cofradías desde 1564 hasta nuestros días, así como bocetos de Miguel Ángel, para argumentar que el busto que representa a Jesucristo, realizado en 1534, —que en realidad retrata a Tommaso dei Cavalieri, amigo íntimo del artista— fue trasladado desde la casa de Buonarroti, tras su muerte, a la Iglesia de Santa Inés.