Comunión y fraternidad: el camino presbiteral en Madrid - Alfa y Omega

Casi al final de CONVIVIUM, la asamblea presbiteral que ha reunido a más de 1.200 sacerdotes de Madrid los días 9 y 10 de febrero de 2026, se nos pedía que definiésemos lo vivido en esos dos días en una palabra. Las dos que más aparecieron fueron comunión y fraternidad.

Importancia de juntarse

Entre el clero madrileño no son pocos los que ven lo vivido a lo largo de este proceso como un momento histórico. Madrid es una diócesis en la que juntar a los curas no es fácil. De hecho, las resistencias a participar de momentos comunes, independientemente de quien estuviese al frente de la archidiócesis, ha sido una constante, al menos en las últimas décadas.

Esa «rebeldía», no se si es la palabra más acertada, forma parte de nuestro ADN presbiteral. Por diversos motivos, no todos ellos criticables, entre el clero madrileño nos conocemos poco y no nos preocupamos lo suficiente por vivir la comunión y la fraternidad. De ahí que el hecho de haber subrayado estas dos palabras como aquello que ha definido CONVIVIUM no es cuestión baladí.

En las distancias cortas, cuando te sientas con aquellos con los que compartes ministerio y misión como Iglesia local, se olvidan las posibles diferencias y nos damos cuenta de que nos queremos o al menos nos escuchamos y nos respetamos. También es un paso fundamental para conmovernos ante los problemas de los hermanos y estar abiertos a tender la mano para poder ayudar a levantarse a quien lo está pasando mal.

Misericordiosos unos con otros

Es un ejercicio de compasión, de misericordia. Me hizo pensar, creo que no fui el único que tuvo ese sentimiento, las palabras de uno de los sacerdotes participantes. Decía que para él es mucho más fácil ser misericordioso con la gente y le cuesta mucho más ejercer esa misericordia con los otros presbíteros. De ahí la importancia de mirarnos a los ojos, de ponernos en la piel del otro. En la cercanía las heridas se curan más fácilmente. Es más, nos convertimos en bálsamo para el hermano.

Una comunión y una fraternidad que debe dar pasos concretos. Y ese es un empeño real ahora mismo de nuestro cardenal. La gran idea que ha tenido al convocar esta asamblea presbiteral debe y va a seguir adelante de diversos modos. Claro está que no será con eventos de esta magnitud y relevancia, pero la esperanza es que haya momentos en los que la comunión y la fraternidad se evidencie con gestos concretos.

Servir mejor

Para ello es decisivo el compromiso de todos los curas de Madrid. Debemos subirnos a un tren que está pasando y que no puede llevar a un destino concreto: una mejor vivencia de nuestro ministerio sacerdotal. Así podremos asumir con alegría un mejor cuidado pastoral, especialmente con los más vulnerables, un mejor servicio evangelizador en favor del pueblo de Dios, del que como bautizados formamos parte.

Fue gratificante escuchar las palabras de nuestro arzobispo, el cardenal José Cobo, al final de la asamblea presbiteral: «Gracias por ser curas». Creo que también le habrán llegado al corazón a nuestro pastor las palabras de uno de nosotros: «Nos tiene a muerte para evangelizar». Poder contar unos con otros, y CONVIVIUM ha sido una clara muestra de eso, es la mejor forma de avanzar en la vivencia de la comunión y de la fraternidad.