Cómo mejorar los resultados y las relaciones en la empresa

De la mano de Ignacio de Loyola, Kant y Baltasar Gracián

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Un sacerdote de Filipinas, oficia la Eucaristía el último día del año en la Bolsa de Manila (Filipinas), en diciembre de 2011

De la mano de Ignacio de Loyola, Kant y Baltasar Gracián

La persona en el centro de la organización empresarial fue una de las mesas redondas de la I Conferencia Internacional de Economía Humanista que organizó la semana pasada la Fundación Madrid Vivo. Allí José Luis Fernández, catedrático de Ética Económica y Empresarial del ICADE, ahondó en las causas de la crisis económica y en la pérdida de confianza generada desde entonces en las relaciones entre empresarios y trabajadores, y lanzó tres enseñanzas sugeridas por san Ignacio de Loyola, Immanuel Kant y el filósofo Baltasar Gracián.

«De San Ignacio de Loyola podemos aprender el Principio y Fundamento, de sus Ejercicios espirituales –»El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su ánima; y las otras cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecución del fin para que es criado»–. Hoy no sabemos para qué vivimos. Lo que nos pasa es que no sabemos qué es lo que nos pasa. No sabemos lo que somos, ni para qué estamos aquí», afirmó José Luis Fernández.

Foto: Youtube

«Por eso necesitamos el Principio y Fundamento, para darnos cuenta de para qué vivimos, qué pintamos aquí, para qué trabajamos, para qué nos levantamos por la mañana…, y a partir de aquí que las cosas sean para nosotros, no que nosotros vivamos para las cosas, para el trabajo, para el dinero…».

El imperativo categórico de Kant –«Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona, como en la de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo, nunca solamente como un medio»– «nos dice que si tratamos a los demás, a los empleados, a los compañeros, a los jefes, solo como un medio para nuestros fines, en realidad los estamos maltratando. Y no solo eso: si nos tratamos a nosotros mismos como un medio para ganar dinero también nos maltratamos a nosotros mismos».

Y el Oráculo manual de arte y prudencia de Baltasar Gracián «nos ayuda a aspirar a la excelencia. Él escribe: «No se nace hecho, cada día uno se va perfeccionando». Por eso cada uno ha de mirar más arriba, más alto, más allá, en el trabajo, en la empresa, en la familia. «Magis», «más», como decimos los jesuitas».

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo