¿Cómo está Turquía antes de que León XIV la visite? El director de OMP en el país responde
Adrián Loza es franciscano, argentino y director de Obras Misionales Pontificias en Turquía. Acompañará a León XIV en dos actos durante su viaje del 27 al 30 de noviembre
El padre Adrián Loza, franciscano argentino y director de Obras Misionales Pontificias en Turquía, define a los católicos en el país como «una minoría dentro de una minoría de cristianos». Con una década de misión en Esmirna, una ciudad costera en la parte occidental, asegura que la visita de León XIV será todo un acontecimiento porque «el Papa viene a visitar a una pequeña minoría que intenta sembrar el Reino en los lugares en los que está».
Libertad limitada
Loza señala que Turquía goza de un contexto de libertad bastante limitado. Con todo, «en nuestras iglesias podemos realizar las actividades que queramos: celebrar la Eucaristía, momentos de oración, animación misionera en la Jornada Mundial de las Misiones, simposios». No obstante, aunque «hay libertad de culto dentro de las parroquias, otra cosa es llevar esto fuera. Sería entendido como proselitismo» y penado por la ley. Aunque injusta y totalitaria, matiza que es una situación más garantista que en otros lugares y que «nunca hemos sufrido la persecución que sí se vive en países vecinos». Y reivindica que, a pesar de estas patentes limitaciones, «Turquía está haciendo todos los esfuerzos posibles para que el país sea pacífico».
Adrián Loza explica que, aparte de su evidente valor espiritual, en Turquía las Iglesias juegan también un rol institucional y «justifican la presencia misma de los sacerdotes y la celebración de la fe».

Acogida de sirios e iraquíes
El misionero narra además que la Iglesia católica ha desplegado un rol activo en la acogida en Turquía tras la llegada masiva de desplazados sirios e iraquíes. «Los obispos han hecho lo imposible para estar presentes en los lugares en los que los refugiados se encontraban y había necesidad, con la asistencia espiritual y buscando modos para que pudieran seguir adelante».
En su caso particular, él mismo recorrió varias ciudades «para visitarlos» y «celebrar la Eucaristía cuando se podía». Con lo peor de la crisis ya pasado, considera que «gracias a Dios, esta presión migratoria está disminuyendo en los últimos años».

El inminente viaje pontificio, enmarcado en el 1.700 aniversario del Concilio de Nicea, tiene un notorio componente de diálogo ecuménico. «Es un signo visible de que, aunque aún no se ha dado la comunión plena, sí hay una comunión en el deseo de ser y pertenecer al tronco común de la fe», apunta Adrián Loza.
Él mismo acompañará a León XIV en dos eventos. Asegura que «nos sentimos confirmados en esta misión que estamos llevando adelante».