Comisión Petrocchi: no al diaconado femenino, sí a más ministerios para las mujeres
El segundo grupo de expertos convocado por Francisco sobre el diaconado femenino, la comisión Petrocchi, asegura que la investigación histórica y teológica «excluye la posibilidad» de admitir a las mujeres a este grado del orden, si bien no es «un juicio definitivo»
La segunda comisión sobre el diaconado femenino vuelve a cerrar la puerta a esta posibilidad. «El status quaestionis en torno a la investigación histórica y la investigación teológica […], excluye la posibilidad de proceder en la dirección de la admisión de las mujeres al diaconado entendido como grado del sacramento del orden». Este es el resultado al que ha llegado la comisión Petrocchi, presidida por el cardenal arzobispo emérito de L’Aquila, Giuseppe Petrocchi.
El informe, de siete páginas, fue enviado al Papa León XIV el 18 de septiembre. Se ha hecho público este jueves por voluntad del Santo Padre. Ahí se recoge que la afirmación arriba citada recibió siete votos a favor y uno en contra. La formulación prosigue afirmando lo siguiente: «A la luz de la Sagrada Escritura, de la tradición y del magisterio eclesiástico, esta valoración es sólida, aunque no permite formular hoy un juicio definitivo, como en el caso de la ordenación sacerdotal».

Con todo, la comisión Petrocchi expresa —con nueve fotos a favor— la propuesta de ampliar «el acceso de las mujeres a los ministerios instituidos para el servicio de la comunidad». También de asegurar «también un adecuado reconocimiento eclesial a la diaconía de los bautizados, en particular de las mujeres. Este reconocimiento será un signo profético, especialmente allí donde las mujeres siguen sufriendo situaciones de discriminación de género».
La aportación del Sínodo
El informe de Petrocchi hace un recorrido del trabajo elaborado. Tras anunciarse en abril de 2020 la creación de una segunda comisión sobre esta cuestión —la primera funcionó entre 2016 y 2018—, la primera sesión de trabajo se celebró en 2021. En ella, se llegó a la conclusión de que «la Iglesia ha reconocido en diferentes épocas, lugares y formas el título de diácono/diaconisa referido a las mujeres, atribuyéndole sin embargo un significado no unívoco».
Ese mismo año, se aprobó por unanimidad que «el estudio sistemático del diaconado, en el marco de la teología del sacramento del orden, plantea interrogantes sobre la compatibilidad de la ordenación diaconal de las mujeres con la doctrina católica del ministerio ordenado». También por unanimidad, la comisión Petrocchi se pronunció a favor de la institución de nuevos ministerios que «podrían contribuir a la sinergia entre hombres y mujeres».
Un año después, se llegó a la conclusión que excluía esa posibilidad. La última sesión de trabajo se celebró en febrero de 2025. Es decir, después de que —siguiendo las indicaciones del Sínodo—, se permitiera a todo el que lo deseara enviar su contribución. «Aunque las intervenciones recibidas fueron numerosas, las personas o grupos que enviaron sus trabajos fueron solo 22 y representaban a pocos países. Por consiguiente, aunque el material es abundante y, en algunos casos, hábilmente argumentado, no puede considerarse como la voz del Sínodo y mucho menos del pueblo de Dios en su conjunto».

El informe resume las opiniones a favor y en contra del diaconado femenino. Los favorables sostienen que la tradición católica y ortodoxa de reservar la ordenación diaconal —pero también la presbiteral y episcopal— solo a los hombres parece contradecir «la condición de igualdad entre el hombre y la mujer como imagen de Dios», «la igual dignidad de ambos géneros, basada en este dato bíblico»; la declaración de fe de que «ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús». También el desarrollo social «que prevé la paridad de acceso, para ambos géneros, a todas las funciones institucionales y operativas».
En el lado opuesto se ha planteado esta tesis: «La masculinidad de Cristo, y por tanto la masculinidad de quienes reciben la ordenación, no es accidental, sino que forma parte integrante de la identidad sacramental, preservando el orden divino de la salvación en Cristo. Alterar esta realidad no sería un simple ajuste del ministerio, sino una ruptura del significado nupcial de la salvación». Este párrafo se sometió a votación y provocó un empate de votos a favor y en contra.
Profundizar en el diaconado
En sus conclusiones, el cardenal Petrocchi subraya que existe «una intensa dialéctica» entre dos orientaciones teológicas. La primera afirma que la ordenación del diácono es para el ministerio y no para el sacerdocio: «Este factor abriría el camino hacia la ordenación de diaconisas».
La segunda, en cambio, insiste «en la unidad del sacramento del orden sagrado, junto con el significado esponsal de los tres grados que lo constituyen, y rechaza la hipótesis del diaconado femenino: señala, además, que si se aprobara la admisión de las mujeres al primer grado del orden, resultaría inexplicable su exclusión de los demás».
Por ello, según el cardenal, es indispensable, para continuar con el estudio, «un riguroso y amplio examen crítico realizado sobre el diaconado en sí mismo, es decir, sobre su identidad sacramental y su misión eclesial, aclarando algunos aspectos estructurales y pastorales que actualmente no están enteramente definidos».
De hecho, hay enteros continentes en los que el ministerio diaconal es «casi inexistente» y otros en los que opera con actividades que a menudo «coinciden con las funciones propias de los ministerios laicales o de los ministrantes en la liturgia».
El Papa León XIV ha decidido suprimir la Commissio de donationibus pro Sancta Sede, que el Papa Francisco estableció el 11 de febrero de 2025. El Consejo de Economía «ha dedicado especial atención al estudio» de «la cuestión de las donaciones y la recaudación de fondos para la Santa Sede». Este «representa un aspecto importante del vinculum unitatis et caritatis entre las Iglesias particulares y la Sede Apostólica», explica un quirógrafo hecho público este jueves.
Fruto de este examen, el Consejo «formuló algunas recomendaciones destinadas a remodelar la actual estructura institucional encargada de la gestión del ámbito». Escuchadas estas y la opinión de los expertos, el Santo Padre ha decidido su supresión. En su lugar, «se establecerá un grupo de trabajo para formular propuestas relativas a la cuestión general de la recaudación de fondos para la Santa Sede, junto con la definición de una estructura adecuada».