Cobo en una preasamblea de CONVIVIUM: «Hay menos fuerzas, pero no hay menos sacerdocio»
El cardenal arzobispo de Madrid estuvo presente en la preasamblea de CONVIVIUM organizada para los sacerdotes de 40 a 49 años de ordenación
Si tuvieran una profesión civil, los cerca de un centenar de sacerdotes que se reunían en la mañana de este lunes, 26 de enero, en el Seminario Conciliar de Madrid, se hubieran ya jubilado. Pero ellos siguen al pie del cañón en la diócesis como párrocos, capellanes, vicarios parroquiales… Es el clero que suma entre 40 y49 años de ordenación, y que acudían a la penúltima preasamblea presbiteral en camino a CONVIVIUM.
Después de los sacerdotes de entre 0 y 9 años de ordenación; los de entre 10 y 19; los de entre 20 y 29; y los de entre 30 y 39, llegaba la oportunidad para una generación que sigue, décadas después, fiel al ministerio. «Habéis perseverado en un momento de grandes cambios, de crisis profundas», ha valorado el Vicario del Clero, Juan Carlos Merino. De hecho, son la década en la que más presbíteros se secularizaron.

Una época complicada en la que, además, hubo cursos muy escasos. Pedro Luis López García, párroco de San Ildefonso y Santos Niños Justo y Pastor, fue el único cura diocesano ordenado en 1981. Ya que no había más, pidió que la celebración fuera en su pueblo, Perales de Tajuña. «Vino Tarancón a ordenarme, y también Iniesta [entonces obispo auxiliar]». Ante el entonces cardenal prometió fidelidad al obispo, a él y a sus sucesores, y eso lo tiene muy claro: «No se puede ser cura por libre, me he comprometido libremente a vivir en comunión con el obispo y en fraternidad con los hermanos sacerdotes». Con este espíritu va a CONVIVIUM.
Respondiendo a la pregunta sobre la que reflexionarán en la Asamblea, acerca de qué sacerdote necesita la diócesis de Madrid, «que sea un enamorado de la fe que recibió en el Bautismo». Y que presente a ese Jesucristo, «el mismo ayer, hoy y siempre», y su mensaje.

«Tomar conciencia de la Iglesia diocesana»
Está ilusionado con el encuentro Gerardo del Pozo, capellán de las Descalzas Reales. «Es bueno juntarnos con otros sacerdotes, incluso por salud, por estabilidad psicológica, para ver que no estás solo ante molinos de viento». Habla el sacerdote, 46 años ordenado, de la tendencia al individualismo, de las dificultades propias, de la descristianización de la sociedad, y por eso «estas reuniones son muy necesarias». Son incluso «educativas para la vida espiritual de los propios sacerdotes». Considera que CONVIVUM, al igual que los encuentros sacerdotales para san Juan de Ávila y la Misa crismal, es una manera de «tomar conciencia de la Iglesia diocesana».
49 años y medio de sacerdocio acumula Apolinar del Corral (a la derecha en la imagen inferior), vicario parroquial en Santísima Trinidad de Collado Villalba y capellán de las Esclavas de la Eucaristía en Los Negrales. Él valora el poderse juntar con sacerdotes de toda la diócesis, no solo de su pueblo o arciprestazgo. Viene «con ganas» a la preasamblea y expectante ante CONVIVIUM. «A ver si sale alguna línea pastoral».

A los sacerdotes en esta franja de ordenación les cuestan los límites propios de la edad, pero no están ni cansados ni desanimados ni desalentados. Gil González, que ha sido durante más de 20 años vicario episcopal en la diócesis de Madrid —actualmente, párroco en San Cristóbal y San Rafael de Madrid— fue ordenado en 1978. «Las dificultades están, pero nosotros tenemos una experiencia, y todo lo sabes colocar en su lugar». «En Madrid este tipo de reuniones son necesarias», ha coincidido con Del Pozo el que fuera también Vicario del Clero. «Es una manera de generar comunión y se logra sentido diocesano», ha añadido, haciendo referencia también al elevado número de sacerdotes religiosos que han acudido este día.
En general, observa, CONVIVIUM será un foro en el que reflexionar sobre «cómo ser fuertes para ir a veces contracorriente en medio de este mundo siendo fieles al Evangelio».

Modelo más misionero
El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, ha acompañado a los participantes en esta quinta preasamblea. Ha valorado las aportaciones de cada sector de edad que ha ido conociendo estas semanas, y ha animado a los presentes: «Hay menos fuerzas, pero no hay menos sacerdocio». Ha resaltado el arzobispo de Madrid dos asuntos en los que coinciden todas las edades: la corresponsabilidad y la delegación en los laicos, y la fraternidad sacerdotal. «En este tiempo vamos a un modelo distinto, más misionero, donde no es una delegación tipo sacristán, sino tipo misionero», ha indicado. Ahora «aparece una nueva forma de hacer parroquia».
Sobre la fraternidad hablaba también Ángel Igualada, ordenado en 1982 por el Papa san Juan Pablo II en Valencia y que es actualmente el capellán del Centro de Inserción Social Victoria Kent para presos en tercer grado. «Los curas hemos optado por otro tipo de amor, no el familiar, sino el de la comunidad, pero nos tenemos que sentir unidos; el Señor no encomienda la tarea a una persona, sino a la Iglesia». La amistad, el testimonio de unos y otros enriquece, asegura.

Después de haber visto tanto en tantos años de sacerdocio, Igualada aprecia una Iglesia en Madrid «viva, inquieta por dar respuesta a la situación de hoy, a los problemas de hoy, y a la gente». Una población que ha cambiado mucho con la migración, «cuando yo me ordené no veías a ningún migrante», cambia «la cultura, el pensamiento»… En este franja de edad ha asomado la preocupación por las vocaciones sacerdotales, y en este punto Igualada ha pedido «generosidad para que haya una respuesta a Jesús».