Cobo abre la celebración en Cibeles: «Esta Iglesia no está llamada a levantar muros, sino a abrir puertas» - Alfa y Omega

Cobo abre la celebración en Cibeles: «Esta Iglesia no está llamada a levantar muros, sino a abrir puertas»

El arzobispo dio la bienvenida al Papa durante la Misa del Corpus Christi: «Hoy salimos de la comodidad de nuestros templos» y vamos «al corazón de la ciudad para proclamar que Dios sigue habitando en medio de su pueblo y nos envía a construir un mundo más fraterno»

José Calderero de Aldecoa
Foto: Europa Press / Jesús Hellín.
Foto: Europa Press / Jesús Hellín.

A modo de antifonía de entrada, el cardenal Cobo ha ofrecido unas palabras de bienvenida al Papa en la solemnidad del Corpus Christi que este domingo se ha celebrado en la plaza de Cibeles. «Desde esta Iglesia que peregrina en Madrid os damos la bienvenida con alegría sincera y corazón agradecido. Santidad, hoy Madrid se convierte en casa abierta», ha dicho el arzobispo ante, nada más y nada menos, que un millón y medio de personas.

Se trata de una «ciudad acostumbrada al ruido y al paso apresurado», ha explicado el purpurado, pero que hoy «se transforma en asamblea convocada por Dios. Cristo mismo vuelve a reunir a su pueblo para alimentarlo con el pan de la Vida en la solemnidad del Corpus Christi», una celebración «profundamente arraigada en la historia y en la fe de nuestro pueblo», tal y como ha destacado posteriormente el Santo Padre.

Como disposición previa a la Eucaristía, el arzobispo de Madrid ha destacado la acogida: «acoger al sucesor de Pedro, que viene a confirmarnos en la fe, a sostener nuestra esperanza y a recordarnos que la Iglesia solo es verdaderamente ella misma cuando vive para anunciar el Evangelio y servir a los más pequeños».

Así, «nos reconocemos, por medio de la Eucaristía, como pueblo de Dios y asamblea convocada por Él». También «celebramos que somos Iglesia», es decir, «un pueblo nacido del Bautismo, sostenido por la Eucaristía y enviado a caminar en medio del mundo hacia el futuro al que la misión nos convoca».

Edificada sobre agua

Durante su saludo, el cardenal ha recordado un viejo dicho madrileño: Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son. «Sí, Santidad, Madrid está edificada sobre agua. Aquí no hay playas, pero Madrid guarda en sus entrañas un inmenso acuífero», ha explicado. «Y eso, para los cristianos evoca lo que somos: un pueblo edificado sobre el agua viva del Bautismo, fuente de nuestra identidad y fundamento más hondo de nuestra comunión».

Según el purpurado, «hoy volvemos a esa fuente» y «presentamos ante el altar las búsquedas, heridas y esperanzas de nuestra gente».

Abrir puertas

Continuando con el dicho, el arzobispo ha recordado la historia de la Virgen de la Almudena, que apareció tras derribarse parcialmente el muro que la escondía, lo que generó una abertura en la muralla. «Desde entonces, gracias a María, esta Iglesia ha aprendido que no está llamada a levantar muros que separen, sino a abrir puertas y a avivar las llamas de la presencia diversa, amable y creativa del Espíritu Santo en medio de nuestra ciudad».

Por eso, «hoy salimos de la comodidad de nuestros templos» y vamos «al corazón de la ciudad para proclamar que Dios sigue habitando en medio de su pueblo y nos envía a construir un mundo más fraterno, donde nadie quede invisible y donde el pan llegue a todos».

Y ha concluido: «Santidad, en las manos del sucesor de Pedro, el Cuerpo de Cristo recorrerá hoy las calles de Madrid. Y esa imagen nos recordará lo que la Iglesia está llamada a ser: un pueblo que lleva a Cristo junto a la vida de nuestros conciudadanos, compañero de camino para los cansados y esperanza para todos».