China impide a los niños ir a Misa
Fieles chinos denuncian que en varias provincias se prohíbe la entrada a los menores de 18 años a los servicios religiosos
El Reglamento sobre Asuntos Religiosos de varias provincias chinas —Shandong, Mongolia Interior, Shanxi y Henan— ha emitido una actualización que impide a los niños ir a Misa. Se trata de normas que prohíben la entrada a lugares religiosos a cualquier persona menor de 18 años para asistir a un servicio de carácter religioso. Así lo ha denunciado de manera anónima, por motivos de seguridad, una madre china en el portal Bitter Winter, del CESNUR, el Centro de Estudios sobre Nuevas Religiones con sede en Turín.
La noticia —difundida asimismo por la agencia Zenit— afirma que también see stá prohibiendo que las iglesias y los grupos religiosos organicen programas de formación juvenil y campamentos de verano o de invierno. «Los centros comunitarios no permiten que los niños participen en ceremonias o debates religiosos, por lo que los creyentes que asisten a reuniones religiosas deben organizar el cuidado de sus hijos con anticipación», revela la mujer. Asimismo, muchas iglesias patrióticas exhiben letreros en sus entradas que dicen: «Prohibida la entrada a menores de 18 años». «Si bien existían reglas similares antes, las nuevas regulaciones ahora se aplican con rigor», añade.
Equipos de vigilancia
Esta feligresa revela asimismo una anécdota personal, del día que acudió con su familia a un servicio dominical. «Nos detuvieron en la entrada de la iglesia y nos dijeron: “Las regulaciones gubernamentales prohíben la entrada de niños a la iglesia, y hay equipos de vigilancia instalados en el interior. Los hermanos y hermanas que deseen asistir deben buscar primero a alguien que cuide de sus hijos”. En ese momento, toda nuestra familia sintió una profunda impotencia y tristeza».

«La Iglesia es el cuerpo de Cristo y el hogar del Señor, pero un simple aviso nos impidió llevar a nuestros hijos dentro», lamenta. «Esto no solo supone una pesada carga para muchos creyentes con hijos pequeños, sino que también deja a innumerables padres sumidos en el arrepentimiento», añade.
En su opinión, «las autoridades pueden argumentar que estas medidas se implementan para mantener el orden, pero al ver los ojos inocentes de los niños que buscan la verdad, sentimos una profunda tristeza y solo podemos orar por ellos».