La familia es vital

«Si la familia enferma, la sociedad quiebra». Son palabras del cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, durante una entrevista concedida a los medios de comunicación, unas horas antes de presidir la tradicional Misa de las Familias en la Plaza de Colón de la capital española, y son unas declaraciones que debería tener en cuenta el nuevo Gobierno.

Lo que necesita este país es que se ayude a la familia. A la familia de verdad: la que se fundamenta en el matrimonio entre un hombre y una mujer. Por tanto, las acciones más importantes que habría que llevar a cabo, cuanto antes mejor, incluyen entre otras la derogación de la ley que permite las uniones entre personas del mismo sexo, la derogación de la ley que permite que los divorcios y las separaciones sean más ágiles, la supresión de la posibilidad de que formas de convivencia que nada tienen que ver con el matrimonio puedan ser entes con capacidad para adoptar niños, la derogación de las leyes del aborto de 1985 y de 2010, la supresión de asignaturas obligatorias que adoctrinan moralmente y que ignoran el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones, la potenciación de los cuidados paliativos y la vigilancia estricta y castigo de formas encubiertas de eutanasia que, desde hace años, se producen en nuestro país, así como la aprobación de ayudas económicas y de otra índole a las familias, especialmente a las numerosas.

Si el actual Gobierno no lo lleva a cabo, los españoles nos veremos profundamente defraudados. Pensaremos que el Partido Popular no es más que la otra cara de una misma moneda, al reverso de la cual están los nefastos socialistas que tanto daño han hecho de 2004 a 2011.

Adriano Sibecas
Barcelona


¿Qué nos diferencia de Hitler?

Hoy día hay muchas leyes que deberían modificarse, pero hay una ley que particularmente nos afecta a todos, es la llamada ley del aborto, que constituye una grave violación a los derechos humanos, pues estamos consintiendo el asesinato de una persona inocente y débil. Tengo 14 años y sé que yo sola no puedo cambiar las leyes de un país, por el mero hecho de que nadie va a escucharme. No estoy de acuerdo ni estaré de acuerdo con esta ley. Muchos estarán de acuerdo conmigo en que el mayor crimen que se puede cometer es el asesinato de un ser humano, el más débil e indefenso. Si seguimos así, ¿qué nos diferencia de Hitler?

Paula Isabel Rueda
Alhaurin el Grande (Málaga)

 


Ninguna alianza

Acontecimientos recientes han puesto de manifiesto el verdadero rostro del islamismo más duro. En Nigeria, unos exaltados han asesinado a decenas de cristianos que se limitaban a realizar sus prácticas religiosas. En Irán, se condena a morir lapidada a una adúltera. Son hechos que se repiten con frecuencia. En Occidente, se tiende a distinguir entre el fundamentalismo integrista e intolerante de unos pocos y el pacifismo de la inmensa mayoría de los musulmanes, con los que debemos aliarnos. La realidad de las cosas demuestra, por el contrario, que el Islam es en sí mismo una religión, una cultura y un modo de vida básicamente violento e intolerante. Basta leer el Corán. Es hora de que Occidente deje de coquetear con la idea trasnochada de una Alianza de civilizaciones. Algunos ilusos escriben sobre la primavera árabe. Se equivocan; se extenderá el islamismo radical y no habrá elecciones libres. El Islam es intrínsecamente opuesto a la democracia. Podemos negociar con ellos, llevarnos bien y respetarnos y tolerarnos mutuamente. Pero de alianzas, nada.

Emilio Martín-More Gómez-Acebo
Madrid


Dejemos a los niños ser niños

Cada vez es más frecuente ver a niñas vestidas y actuando como mujer fatal, reflejo de una cultura sexualizada que quizás pueda estar robando la infancia a nuestras hijas. Influenciados en gran parte por las series de televisión, publicidad e incluso por ciertos juguetes, nuestros hijos son presionados desde una edad cada vez más temprana, aunque en el caso de las niñas se ven más afectadas. La idea es que aprendan a enseñar el lado más sexy, donde los atributos físicos toman gran relevancia y cualquier cualidad o valor humano carezcan de importancia. Una niña debe vestir de manera alegre y cómoda para poder jugar, de forma que primen, por ejemplo, los estampados de flores y dibujos, y no calaveras, labios rojos y caras sexys acompañadas de frases para adultos. Aunque hay padres que ven esta cultura como inapropiada, se dejan llevar por esta tendencia. Los padres deben facilitar a las niñas un entorno donde sean admiradas como personas, por sus habilidades, valores, carácter, no por esa imagen.

Nieves Acosta
Granada


Serán tiradas a la basura

La poligamia es el ataque más horrendo hacia la mujer. La mujer que se presta a tal infamia, ni se quiere a sí misma, ni a su marido, ni a sus hijos. La mujer, como el hombre, está llamada a ser santa: en la cocina, en el comedor…, y en la alcoba. Por dos motivos: el primero, una mujer que ama no comparte a su marido con nadie. La segunda, porque ¿de qué le vale al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? La poligamia es una ofensa a Dios creador. Es contraria al amor, pues la poligamia es fornicación, que no tiene nada que ver con el amor, que es donación y mutuo respeto entre un hombre y una mujer, de donde nacen los hijos, regalos de Dios y frutos de ese amor. La mujer que acepta la poligamia, lo acepta por ignorancia. No hay mayor desprecio hacia la mujer que explotarla en la juventud; más tarde, en la vejez, no la querrán y, simplemente, como los desperdicios después de comer, serán tiradas a la basura…

María José Bueno
Córdoba


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