Carta de Cobo ante la visita del Papa: «Será para nuestra Iglesia local un verdadero signo de comunión» - Alfa y Omega

Carta de Cobo ante la visita del Papa: «Será para nuestra Iglesia local un verdadero signo de comunión»

El arzobispo ha publicado una carta ante la visita del Papa en la que reconoce que «será una oportunidad para fortalecernos en la fe» y para alzar la mirada con la misión como horizonte. Los cristianos «tienen mucho que aportar a la sociedad» y «asumen la tarea de regenerar el tejido social desde el encuentro, la reconciliación y el cuidado

José Calderero de Aldecoa
El cardenal Cobo junto al Papa en el consistorio.
El cardenal Cobo junto al Papa en el consistorio.

La visita del Papa a Madrid «será para nuestra Iglesia local un verdadero signo de comunión». León XIV «viene a traernos el abrazo de la Iglesia universal». Y así, «renovados por el Bautismo, podremos corresponder a ese abrazo, alargando los brazos de nuestra diócesis y uniendo nuestro corazón al suyo». Así lo ha expresado el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, en una carta pastoral publicada este jueves 26 de marzo con motivo del viaje del Santo Padre.

La misiva reflexiona sobre este acontecimiento de gracia a partir de la escena evangélica en la que Pedro se encuentra con Jesús en el lago tras la resurrección. El diálogo es «precioso», según el arzobispo. «En un clima de silencio profundo, el Señor le pregunta varias veces: “¿Me amas?”». Y «Pedro responde como sabe y puede».

Pero esa conversación «no quedó encerrada en aquel momento», sino que «desde entonces atraviesa la historia de la Iglesia, resuena en cada generación de creyentes y llega también hasta nosotros». De hecho, «hoy es Pedro quien vuelve a invitarnos a entrar en ese coloquio», ha asegurado el cardenal Cobo. «Y lo hace a través de su sucesor», que es el «servidor de la unidad» y «preside la Iglesia en la caridad».

De esta forma, «la visita de León XIV nos ofrece la oportunidad» de «revivir juntos una gracia semejante a la de aquel lago» y «volver a escuchar aquella pregunta y de responder, personal y comunitariamente, desde lo más profundo de nuestro corazón».

Asimismo, «será una oportunidad para reconocernos en Pedro y dejar que Jesús nos mire sin reproches y nos pregunte, una y otra vez, por el amor en nuestros corazones, en nuestras comunidades y en toda la Iglesia». ¿Me amas? «Se trata ahora de responder», ha instado Cobo. «Pues, en el fondo, toda vida cristiana nace y se sostiene en esa pregunta».

Gran generosidad

Hay gente que ya ha dado un paso al frente. Tal y como ha agradecido el purpurado, «desde hace unos meses muchas personas están trabajando con gran generosidad para preparar esta acogida al Santo Padre» y todos los que llegarán desde distintos puntos de España. Todos ellos trabajan con la previsión de que en la capital se congregue «cerca de un millón de personas», explicaba recientemente a Alfa y Omega el vicario episcopal de la Vicaría VI, Gabriel Benedicto, que es el responsable del área de Acogida.

«No puedo dejar de dar gracias a cuantos se están movilizando, con entrega de discípulos, y están poniendo en marcha con tan poco tiempo tanta iniciativa», subraya el arzobispo de Madrid, que cita específicamente a los equipos de trabajo, logística, voluntarios, técnicos y a los patrocinadores que apoyan con generosidad y entusiasmo.

Pero más allá de los números, «preparamos esta visita con ilusión, esperanza y espíritu de servicio». Porque «estamos convencidos de que es una oportunidad para fortalecernos en la fe como Iglesia que camina unida y que mira a nuestro mundo como campo de misión».

Drama de la violencia

Durante la carta, el arzobispo de Madrid también reconoce que la visita del Papa se produce en medio de una situación social y mundial compleja. «Nuestro tiempo vive el drama de la violencia y muchas guerras abiertas en distintas regiones del mundo», lamenta, al mismo tiempo que habla de la desigualdad, la polarización y la falta de esperanza. No obstante, «en medio de esta triste realidad no dejaremos de recordar que cada vez que el Resucitado se presenta a los discípulos pronuncia unas palabras que lo invaden todo; son su saludo y su santo y seña: “Paz a vosotros”».

Se trata del mismo saludo que «con toda seguridad» nos traerá el Pontífice. Escucharlo según el cardenal, «será un alivio, porque la paz viene de Dios como un don». Además, «será una tarea que deberemos acometer con responsabilidad. Acoger al que viene a traer la paz de Cristo supone dejarnos conmover por una misión común que renovaremos juntos y nos compromete a trabajar por una paz “desarmada y desarmante”».

Regenerar el tejido social

El arzobispo no solo se refiere a la paz en el mundo, sino que también invita a «viajar al corazón de nuestra vida y la de tanta gente buena que está a nuestro alrededor». Es ahí, junto al lago de Galilea, que es nuestro Madrid, donde la presencia del Pontífice —desde Dios— «nos ayudará a vislumbrar el sentido de la vida, anunciará una esperanza trascendente a nuestros jóvenes y a nuestra sociedad cansada y nos situará ante el regalo de la vida eterna que celebramos en la Pascua».

Y añade: «vendrá a recordarnos que nuestro mundo tiene futuro y que los cristianos tenemos mucho que ofrecer desde la espiritualidad, el encuentro y la fraternidad». «Queremos mostrar que el anuncio del Evangelio nace de familias y comunidades concretas, católicas y universales, que tienen mucho que aportar a la sociedad y que asumen la tarea de regenerar el tejido social desde el encuentro, la reconciliación y el cuidado».

Hacer visible la parábola de la Iglesia

Ante este cometido, «te necesitamos», asevera el arzobispo de Madrid. «Necesitamos lo que puedas ofrecer tú, tu parroquia, tu comunidad o realidad eclesial. Necesitamos que te movilices para ayudarnos a hacer visible una parábola de lo que es la Iglesia en medio del mundo: aquella que ayuda a alzar la mirada para que todos puedan ver, en nuestras palabras y gestos, lo que significa el amor de Dios y la vida del Evangelio».

Además, elevar la vista «con los pies en la tierra, nos permitirá redescubrir el significado de la dignidad humana y de la ética del amor como piedra angular imprescindible para nuestro tiempo»

La Eucaristía en nuestras calles

Por último, el cardenal José Cobo se detiene en uno de los «momentos más significativos» del viaje del Papa: la celebración de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Corpus Christi. «Será un momento intenso para nuestra diócesis. La presencia de la Eucaristía en medio de nuestras calles nos recordará que Cristo camina con su pueblo y que todos estamos llamados a ser Cuerpo de Cristo en él».

Todos, incluidos los pobres, que «son parte fundamental de la Iglesia». Por ello, el arzobispo de Madrid ha llamado a «renovar nuestro compromiso con los más pobres y con quienes viven en los márgenes de nuestros barrios y pueblos».

Y concluye: «Necesitamos prepararnos personal y comunitariamente para revisar nuestra forma de vivir la fe buscando la autenticidad del Evangelio». Pero «más allá de los protocolos y de la escenografía necesaria, lo decisivo será la actitud interior que nos disponga a escuchar lo que el Espíritu quiere decirnos a través del Papa y del encuentro con la vida de nuestra Iglesia».