Cáritas ha perdido a dos empleados por la guerra pero seguirá trabajando en Gaza
El secretario general de Cáritas Jerusalén, Anton Asfar, ha informado de que Israel ha anulado la decisión de incluirlos en la lista de ONG que debían dejar de trabajar en Gaza
Cáritas seguirá trabajando en Gaza después de haber sido vetada por Israel. Lo anunció Anton Asfar, secretario general de Cáritas Jerusalén, este miércoles durante una visita a Milán. Asfar describió su «shock» cuando Israel publicó en diciembre de 2025 una lista de 37 ONG que debían suspender sus actividades en la Franja: «Estaban incluidas Cáritas Internacional y Cáritas Jerusalén», que ha estado presente en este enclave desde 1967.
El veto a estas entidades se produjo después de que el registro de las organizaciones internacionales pasar del Ministerio de Políticas Sociales al Ministerio para la Diáspora y la Lucha contra el Antisemitismo. «Hoy puedo anunciar que la comisión interministerial israelí ha vuelto a estudiar la situación y todo ha quedado anulado», aclaró en un acto titulado Reconstruirán sobre las ruinas, organizado por Cáritas Ambrosiana.
Trabajadores desplazados y muertos
Asfar ha subrayado, según recoge Asia News, que sus 127 trabajadores en Gaza «formamos parte de la población local». Esto implica que «nuestro propio personal también ha sido desplazado internamente de un lugar a otro». En concreto, 102 de ellos tuvieron que dejar la ciudad de Gaza en septiembre.

«Imaginen la presión sobre la salud mental de nuestros equipos, sus familias y sus hijos. Tenían que cuidar de sus familias y al mismo tiempo prestar servicios vitales a la comunidad», ha compartido el secretario general. Al volver, encontraron «barrios arrasados, casas dañadas e infraestructuras totalmente destruidas».
Incluso han sufrido bajas. «Recuerdo a una extraordinaria compañera nuestra, Viola, técnica de laboratorio, y su hija recién nacida. Fueron alcanzadas por las bombas mientras estaban buscando refugio», relató. En total, murieron «doce víctimas de la misma familia». Otro caso es el de un compañero farmacéutico que «debido a una orden de evacuación tuvo que trasladarse con su familia a un edificio con treinta personas que después fue bombardeado. Solo sobrevivió una hija de 3 años».
¿Qué labor hacen?
«Todo esto fue desgarrador para nosotros, y profundamente traumático», confesó el palestino. «No sabíamos qué hacer. Rezamos para encontrar la fuerza interior, entender qué estaba pasando y seguir adelante». Ayudaron los «muchísimos mensajes, oraciones, Misas celebradas por nosotros en todo el mundo. No subestimen el valor de sus oraciones y sigan apoyándonos: para nosotros significa mucho».
Aun así, este equipo hace funcionar ocho unidades médicas (una con base permanente en la ciudad de Gaza) y dos unidades de apoyo psicosocial. Próximamente se ampliará un centro de salud materno infantil, porque muchas madres han quedado solas debido a la guerra.

Asfar también se mostró orgulloso por haber podido conseguir «10.000 latas de leche para bebés, que se distribuyeron en toda Gaza». Las que «todavía no han recibido autorización para entrar» son las nuevas clínicas móviles ya ensambladas.
Pudieron llevar a cabo esta labor gracias a sendos llamamientos de emergencia por 7,5 millones de euros en 2024 y 2025. Para este año, han propuesto uno de ocho millones.