Cardenal Osoro: 24 horas con el Señor y con los pobres - Alfa y Omega

Cardenal Osoro: 24 horas con el Señor y con los pobres

El cardenal Osoro pasó los días de Navidad con las personas atendidas por las Misioneras de la Caridad, Mensajeros de la Paz y la Comunidad de Sant’Egidio

Redacción
El cardenal Osoro en el comedor de las Misioneras de la Caridad en Vallecas. Foto: Francisco García Roca

«Qué regalo más grande nos ha hecho el Señor esta noche», dijo el arzobispo de Madrid durante la tradicional Misa del Gallo que presidió en la catedral de la Almudena. Ante un templo repleto de fieles, el arzobispo valoró el regalo que hace el Señor a los hombres con su nacimiento y cómo llama a cambiar la forma de vivir y de relacionarnos con los demás. «Tenemos un Maestro que nos enseña a vivir con sensatez, que nos enseña a vivir como hermanos, que nos ha regalado el padrenuestro; sabemos que tenemos un único Dios y somos hermanos todos. Sabemos que el centro de la existencia de la historia es el ser humano; ni es la economía, ni es el poder ni es la fuerza, es el ser humano, que es imagen de Dios. Y hay que salvar al ser humano. Cristo, el Hijo de Dios, se hizo hombre para rescatarnos y purificar esta humanidad. Acojamos a este Maestro», pidió el cardenal Osoro.

El cardenal Osoro en el comedor de las Misioneras de la Caridad en Vallecas. Foto: Francisco García Roca

Pocas horas antes, el arzobispo visitó las dos casas que tienen en Madrid las Misioneras de la Caridad. En la calle Diligencia, en el barrio de Vallecas, donde se da diariamente de comer a un buen número de personas sin hogar, el cardenal compartió la comida del día de Nochebuena con cerca de 300 personas. Junto a un numeroso grupo de voluntarios, niños y adultos, estuvo cantando villancicos mientras los demás comían. Una vez acabada la cena se repartieron regalos entre los usuarios del comedor: una mochila con enseres para la higiene personal y un saco de dormir para pernoctar en la calle. Posteriormente, en la casa de las misioneras del paseo de la Ermita del Santo, el cardenal Osoro visitó a las personas mayores sin hogar allí acogidas, para después subir al pabellón de enfermos terminales de sida y compartir mesa con ellos.

Un grupo de niños en el comedor de San Ramón Nonato. Foto: Parroquia de San Ramón Nonato

Ya por la noche, antes de cenar con los sacerdotes mayores de la residencia sacerdotal San Pedro, el arzobispo acudió junto a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, a la cena de Nochebuena para personas sin hogar organizada por Mensajeros de la Paz. En un edificio municipal de la calle Farmacia, cedido para la ocasión por el Ayuntamiento, 200 comensales compartieron una cena navideña y cantaron villancicos. «La alcaldesa de Madrid está para todos y cada uno de los que vivís aquí. Siempre me tendréis para lo que necesitéis», dijo Manuela Carmena. Y el cardenal Osoro les habló de la belleza del ser humano, una imagen de Dios de la que afirmó que «hay que hacer gala».

Una avalancha de voluntarios

Otra iniciativa solidaria de Nochebuena en la capital fue Nadie sin cenar: 300 manos para 300 corazones, la cena para 300 sin techo que organizó la Pastoral Universitaria. La iniciativa fue un éxito ya antes de empezar, pues la avalancha de voluntarios –bastaba con 300– sobrepasó las expectativas de los organizadores: al final se apuntaron más de 1.000 y muchos se tuvieron que quedar fuera. «Se hizo una cadena por grupos de Whatsapp y llegó muy lejos», cuenta José Eugenio Ortiz, un profesor vinculado a Pastoral Universitaria. «Al final vinieron familias, grupos de amigos… Fue muy bonito. Empezamos en la iglesia de las Calatravas, con una primera parte de ambientación, en la que se contó lo que se iba a hacer y por qué; y luego salimos a la calle a repartir las cenas y, sobre todo, a pasar un rato con estas personas y acompañarlos, que era de lo que se trataba».

Mayores y pequeños en la Nochebuena de la residencia Santa María de los Ángeles. Foto: Parroquia de San Ignacio de Loyola, Torrelodones

Durante la Noche Santa, el comedor de la parroquia San Ramón Nonato ofreció una cena para 73 personas, entre ellas diez niños vinculados a la cáritas parroquial. «Fue una noche muy emocionante –cuenta el párroco, José Manuel Horcajo–, porque muchos, al no tener familia, se enfrentaban a una noche muy triste. Comenzamos presentándonos todos y haciendo algunas oraciones. En ese momento, algunos ya lloraban, agradecidos por poder estar con una gran familia. Y al final de la cena, antes de pasar a celebrar la Misa del Gallo, cantamos villancicos y todos estuvimos muy animados».

30 kilómetros más al norte, las familias de la parroquia de San Ignacio de Loyola, en Torrelodones, se reunían para cantar villancicos por la calle de camino a la residencia de mayores Santa María de los Ángeles asociada a la parroquia, para ayudar a servirles la cena de Nochebuena. «Al final, más de 50 personas entre niños, jóvenes y padres participamos de este bello gesto navideño acompañando a nuestros mayores –alguno de ellos en situación de abandono– en esta Noche Santa en la que nace el amor entre nosotros», cuenta Gabriel García Serrano, párroco de San Ignacio.

Comida de Navidad en la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas. Foto: Comunidad de Sant’Egidio

Y al día siguiente, la Comunidad de Sant’Egidio celebró el día de Navidad con más de 1.200 personas necesitadas de Madrid a las que atiende cada semana. Tras la Eucaristía presidida por el vicario de Acción Social y Caritativa, Javier Cuevas, en la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas, se celebraron cuatro comidas simultáneas en la propia iglesia de las Maravillas, San Roberto Belarmino y la basílica del Cristo de Medinaceli, así como en el colegio La Salle-La Paloma. El cardenal Osoro estuvo presente en la primera de ellas y saludó personalmente a todos los asistentes con palabras de afecto y cariño, para mostrar su cercanía y la de la archidiócesis.

J. L. V. D.-M. / R. B. / Infomadrid